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La dirección o acompañamiento espiritual

ITALIA - ENTRENAMIENTO DE LA SELECCION NACIONAL DE FUTBOL

Al igual que sucede en el deporte, donde la figura del entrenador es tan importante, también en la vida espiritual necesitamos personas que nos asesoren, que nos entrenen, transmitiéndonos su experiencia y dándonos consejos.

“Y para descubrir la concreta voluntad del Señor sobre nuestra vida son siempre indispensables:

la escucha pronta y dócil de la palabra de Dios y de la Iglesia,

la oración filial y constante,

la referencia a una sabia y amorosa dirección espiritual,

la percepción en la fe de los dones y talentos recibidos y al mismo tiempo de las diversas situaciones sociales en las que se está inmerso.

En la vida de cada fiel laico hay además momentos particularmente significativos y decisivos para discernir la llamada de Dios y para acoger la llamada que Él confía.

Entre ellos están los momentos de la adolescencia y la juventud.

Juan Pablo II, Cristifideles laici, 58

Actitud del cristiano ante las desigualdades sociales

  • index_clip_image002_00004Catecismo de la Iglesia

1934 Creados a imagen del Dios único, dotados de una misma alma racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos gozan por tanto de una misma dignidad.

1935 La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella:

Hay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión. (GS 29,2).

1936 Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los demás. Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a la edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno se pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas (cf GS 29,2). Los “talentos” no están distribuidos por igual (cf Mt 25,14-30; Lc 19,11-27).

1937 Estas diferencias pertenecen al plan de Dios, que quiere que cada uno reciba de otro aquello que necesita, y que quienes disponen de “talentos” particulares comuniquen sus beneficios a los que los necesiten. Las diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación. Incitan a las culturas a enriquecerse unas a otras:

Yo no doy todas las virtudes por igual a cada uno…hay muchos a los que distribuyo de tal manera, esto a uno aquello a otro…A uno la caridad, a otro la justicia, a éste la humildad, a aquél una fe viva…En cuanto a los bienes temporales las cosas necesarias para la vida humana las he distribuido con la mayor desigualdad, y no he querido que cada uno posea todo lo que le era necesario para que los hombres tengan así ocasión, por necesidad, de practicar la caridad unos con otros…He querido que unos necesitasen de otros y que fuesen mis servidores para la distribución de las gracias y de las liberalidades que han recibido de mí (S. Catalina de Siena, Dial. 1,7).

1938 Existen también desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. Están en abierta contradicción con el evangelio:

La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa. Pues las excesivas desigualdades económicas y sociales entre los miembros o los pueblos de una única familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y también a la paz social e internacional (GS 29,3).

Vicente Martínez Fernández, con los más pobres

Numerario. 8 años en el Opus Dei


Vicente Martínez, durante el campo de trabajo en Tecpán, Guatemala, julio de 1994


Una vida fecunda

Vicente Martínez Fernández nació el ocho de junio de 1969, en Madrid. Era el segundo de cuatro hermanos y su familia procedía de Santa Colomba de Carabias, un hermoso pueblo de Zamora, donde acudían durante las vacaciones. Guardó siempre sus profundas raíces zamoranas. En agosto de 1975, cuando tenía seis años, fallecieron su padre y un hermano pequeño en un accidente de circulación.

En 6º de EGB comenzó a frecuentar el Club Atazar, del Opus Dei, donde se sentía muy feliz. Había recibido desde pequeño una profunda formación en el ambiente familiar, que se manifestaba en hábitos arraigados de vida cristiana: hacía la visita al Santísimo cuando entraba en el centro, se quedaba en el Oratorio haciendo un rato de oración personal, tenía detalles de preocupación por los demás, etc.

El 27 de enero de 1984, siendo todavía muy joven, manifestó su deseo de ser del Opus Dei. Durante ese periodo fue creciendo en su vida espiritual, con afán de santidad y trato creciente con el Señor. Al fin, viendo la solidez de sus deseos, le permitieron hacer la admisión en la Obra el 8 de junio de 1986.

Tenía grandes inquietudes humanas e intelectuales y comenzó a estudiar Filosofía en la Universidad de Navarra, gracias a una beca que obtuvo por sus buenas calificaciones. Al año siguiente continuó la carrera de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.

Terminó en junio de 1993 con resultados brillantes. Ese mismo año fue contratado como profesor de Filosofía en el Colegio de Los Olmos de Madrid. Al mismo tiempo realizaba los cursos de doctorado en la Universidad.