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Religioso


Este término tiene dos acepciones:

Primera acepción: se suele decir que es un hombre religioso cuando una persona reza mucho y trata a Dios.

— Segunda acepción: un religioso, una religiosa, en la Iglesia, es un hombre, una mujer, que se consagra a Dios profesando públicamente los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia en un estado de vida estable reconocido por la Iglesia.

¿Qué es la vocación?



  • La vocación es una luz que se enciende en la vida para iluminarla por entero: es una gracia, una iniciativa y una elección de Dios

    La vocación lleva a una misión:
    corredimir con Cristo, llevar la Buena Noticia del Evangelio, a todos los hombres; acercar a todos los hombres a la plenitud del Amor y la Belleza; a la máxima felicidad, que es la unión con Dios.

    Concepto:

    • Se entiende por vocación (del latín vocare, llamar) la llamada de Dios para realizar una tarea que abarca la vida entera.

    La vocación según el Catecismo de la Iglesia Católica

    Cristo no vivió su vida para sí mismo, sino para nosotros, desde su Encarnación “por nosotros los hombres y por nuestra salvación” hasta su muerte “por nuestros pecados” (1 Co 15, 3) y en su Resurrección para nuestra justificación (Rom 4,25). Catecismo de la Iglesia Católica, 519.

    Cristo nos invita a seguirle y nos da ejemplo de entrega libre a la voluntad de Dios

    Toda su vida, Jesús se muestra como nuestro modelo (cf. Rm 15,5; Flp 2, 5):

    – Él es el “hombre perfecto” (GS 38) que nos invita a ser sus discípulos y a seguirle:

    – con su anonadamiento, nos ha dado un ejemplo que imitar (cf. Jn 13, 15);

    – con su oración atrae a la oración (cf. Lc 11, 1);

    – con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y las persecuciones (cf. Mt 5, 11-12). Catecismo de la IglesiaCatólica, 520

Cristo, perfecto Dios, perfecto Hombre


  • Los discípulos de Cristo deben ver el mundo y a los demás con los ojos de Cristo, que vino a salvar a todos los hombres sin excepción.
  • Aparentemente, seguir a Jesucristo, lleva aparejadas algunas realidades aparentemente contrarias a la felicidad (abnegación, pobreza, persecución).
  • Sin embargo el cristiano sabe que en la medida que se identifica con Cristo alcanza la pobre felicidad de esta tierra y gana la verdadera felicidad, eterna y plena del Cielo.
  • Un verdadero cristiano es siempre un apóstol: y el apóstol siente en su alma el afán por colaborar en la tarea de la salvación de todos los hombres, estando a su lado, sufriendo con ellos, ayudándoles a encontrar la felicidad plena que solo se encuentra en Dios.