Archivo de la etiqueta: perdonar

Generosidad

generosidad_clip_image002

La generosidad consiste en dar:


  • Procurar conocer los problemas de los demás, intentando ayudarles en la medida de nuestras fuerzas.
  • Dar el perdón y no hacer juicios internos de intenciones
  • Esforzarse por perdonar a todos desde el primer instante, como Jesucristo nos perdonó.
  • Sonreír a la persona que nos ha ofendido es una de las mayores manifestaciones de generosidad. Con frecuencia sólo se perdona del todo cuando se sonríe de verdad.
  • Pensar que -a pesar de la ofensa que nos ha hecho esa persona-, puede rectificar y mejorar: no etiquetar a nadie para siempre.
  • Reconocer que esa persona, como todas, necesita recibir afecto y nuestro perdón.
  • No dejar paso al rencor en nuestra alma.
  • Disculpar internamente; Salvar las intenciones del otro.
  • Estar dispuesto a olvidar.

  • La generosidad consiste en dar parte de nuestro tiempo (estar disponible significa ser generoso con el propio tiempo).
    • dedicar tiempo a los demás sin esperar rentabilidad del tiempo entregado al otro, porque eso supondría instrumentalizar esa donación: Estoy con esta persona porque espero conseguir algo de ella; si veo que no voy a conseguir nada para mí, la dejo.
    • No hay verdadera generosidad cuando se entrega algo con frialdad o de forma rutinaria, con “caridad oficial”.
  • La generosidad lleva a dar o prestar cosas, sin esperar contraprestaciones, porque en ese caso, más que generosidad, sería intercambio.
    • Contraprestaciones materiales: te presto mi moto con la esperanza de que me ayudes en el examen.
    • Contraprestaciones afectivas: doy esta limosna, trabajo en esta tarea de solidaridad para sentirme bien, para tener una “nueva experiencia”.

  • Dar atención (escuchar)
    • No viviría bien la virtud de la generosidad una persona que dedicara –por ejemplo- parte de su tiempo a los más necesitados, pero que no estuviese dispuesto a emplear ese tiempo en escuchar a una persona de su familia que necesita hablar de sus problemas.

  • Dar afecto y amabilidad sincera a todos: esforzarse por hacer la vida agradable a todos, y no sólo a las personas del propio entorno (familia, círculo de amistades) que caen bien, sino a todos .
    • No es generosa una persona que va a visitar al Hospital –por ejemplo, aun compañero de curso que ha tenido un accidente jugando al fútbol- por simple compromiso (porque ya ha ido el resto de la clase); y que sólo le acompaña el tiempo imprescindible para quedar bien.

Cuántas y cuáles son las obras de misericordia: cómo se dividen


Cuántas y cuáles son las obras de misericordia: cómo se dividen

Las corporales son:

  • visitar y cuidar a los enfermos
  • dar de comer al hambriento
  • dar de beber al sediento
  • dar posada al peregrino
  • vestir al desnudo
  • redimir al cautivo
  • enterrar a los muertos

Las espirituales son:

  • enseñar al que no sabe
  • dar buen consejo al que lo necesita
  • corregir al que yerra
  • perdonar las injurias
  • consolar al triste
  • sufrir con paciencia los defectos del prójimo

Conviene…

  • Cultivar la libertad y la responsabilidad, sin esperar a que otros, o las circunstancias decidan por nosotros.
  • Educar la imaginación y vivir en el presente, cultivando la imaginación positiva que sirve para ayudar a los demás, para cultivar el arte, para divertir a los otros, y controlando la imaginación negativa, que lleva a agrandar los problemas, e imaginar males posibles y temores.
  • Vivir en el presente, sin darle vueltas alpasado ni al futuro. Dejar el pasado abandonado a la misericordia de Dios y confiar el futuro en las manos de Dios.

  • Valorar lo que se tiene, sin estar pendiente de lo que falta, sabiendo disfrutar de las pequeñas cosas.
  • Educar los impulsos y los estados de ánimo.
  • Moderar el impulso de la impaciencia (querer las cosas ya).
  • Ejercitar la paciencia en el trato con los demás, en el trabajo, en las cosas que no salen como imaginamos. La paciencia lleva a comenzar y recomenzar un día y otro, fortaleciendo el entusiasmo, y espera al momento oportuno, del mismo modo que la impaciencia es inoportuna.
  • Educar el impulso de la irritabilidad y los estados de ánimo (no ceder ante ideas negativas ante uno mismo o los demás; no caer en pensamientos de temor, de tristeza). Aprender a sobreponerse a los altibajos de ánimo, identificando las ideas pesimistas y rechazándolas.
  • No agrandar los contratiempos de la vida: perdonando, y olvidando los fracasos, las desgracias, las ofensas, los comentarios negativos, etc.
  • Cultivar el deseo de aprender algo nuevo cada día.