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	<title>Catequesis &#187; juan pablo ii trabajo</title>
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	<description>Catequesis para jovenes cristianos</description>
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		<title>Sentido del trabajo</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 12:30:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Juan Pablo II. Encíclica Laborem exercens 25. El trabajo como participación en la obra del Creador Como dice el Concilio Vaticano II: «Una cosa hay cierta para los creyentes: la actividad humana individual y colectiva o el conjunto ingente de esfuerzos realizados por el hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="Estilo19" align="left">
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-2049" title="index_clip_image002_00039" src="http://catequesis.cc/wp-content/uploads/2009/11/index_clip_image002_00039-150x150.jpg" alt="index_clip_image002_00039" width="150" height="150" /></p>
<p><span class="Estilo17">Juan Pablo II. Encíclica <span class="Estilo26">Laborem exercens </span></span></p>
<hr />
<p class="Estilo16"><strong>25. El trabajo como participación en la obra del Creador</strong></p>
<p>Como dice el Concilio Vaticano II: «Una cosa hay cierta para los creyentes: la actividad humana individual y colectiva o el conjunto ingente de esfuerzos realizados por el hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, considerado en sí mismo, responde a la voluntad de Dios.</p>
<p>Creado el hombre a imagen de Dios, recibió el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad, sometiendo a sí la tierra y cuanto en ella se contiene y de orientar a Dios la propia persona y el universo entero, reconociendo a Dios como Creador de todo, de modo que con el sometimiento de todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios en el mundo».<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$R" rel='nofollow' rel='nofollow'>27</a></p>
<p>En la palabra de la divina Revelación está inscrita muy profundamente esta verdad fundamental, que <strong class="Estilo17">el hombre, creado a imagen de Dios, mediante su trabajo participa en la obra del Creador, y según la medida de sus propias posibilidades, en cierto sentido, continúa desarrollándola y la completa,</strong> avanzando cada vez más en el descubrimiento de los recursos y de los valores encerrados en todo lo creado.</p>
<p>Encontramos esta verdad ya al comienzo mismo de la Sagrada Escritura, en el libro del Génesis, donde la misma obra de la creación está presentada bajo la forma de un «trabajo» realizado por Dios durante los «seis días»,<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$S" rel='nofollow' rel='nofollow'>28</a> para «descansar» el séptimo.<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$T" rel='nofollow' rel='nofollow'>29</a></p>
<p>Por otra parte, el último libro de la Sagrada Escritura resuena aún con el mismo tono de respeto para la obra que Dios ha realizado a través de su «trabajo» creativo, cuando proclama: «Grandes y estupendas son tus obras, Señor, Dios todopoderoso»,<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$U" rel='nofollow' rel='nofollow'>30</a> análogamente al libro del Génesis, que finaliza la descripción de cada día de la creación con la afirmación: «Y vio Dios ser bueno».<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$V" rel='nofollow' rel='nofollow'>31</a></p>
<p>Esta descripción de la creación, que encontramos ya en el primer capítulo del libro del Génesis es, a su vez, en cierto sentido el primer «evangelio del trabajo». Ella demuestra, en efecto, en qué consiste su dignidad; enseña que el hombre, trabajando, debe imitar a Dios, su Creador, porque lleva consigo —él solo— el elemento singular de la semejanza con Él. <span class="Estilo17"><strong>El hombre tiene que imitar a Dios tanto trabajando como descansando, dado que Dios mismo ha querido presentarle la propia obra creadora bajo la forma del trabajo y del reposo.</strong></span></p>
<p>Esta obra de Dios en el mundo continúa sin cesar, tal como atestiguan las palabras de Cristo: «Mi Padre sigue obrando todavía &#8230;»;<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$W" rel='nofollow' rel='nofollow'>32</a> obra con la fuerza creadora, sosteniendo en la existencia al mundo que ha llamado de la nada al ser, y obra con la fuerza salvífica en los corazones de los hombres, a quienes ha destinado desde el principio al «descanso»<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$X" rel='nofollow' rel='nofollow'>33</a> en unión consigo mismo, en «la casa del Padre».<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$Y" rel='nofollow' rel='nofollow'>34</a></p>
<p>Por lo tanto, el trabajo humano no sólo exige el descanso cada «siete días»,<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$Z" rel='nofollow' rel='nofollow'>35</a> sino que además no puede consistir en el mero ejercicio de las fuerzas humanas en una acción exterior; debe dejar un espacio interior, donde el hombre, convirtiéndose cada vez más en lo que por voluntad divina tiene que ser, se va preparando a aquel «descanso» que el Señor reserva a sus siervos y amigos.<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$10" rel='nofollow' rel='nofollow'>36</a></p>
<p>La conciencia de que el trabajo humano es una participación en la obra de Dios, debe llegar —como enseña el Concilio— incluso a <span class="Estilo17"><strong>«los quehaceres más ordinarios. Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para sí y su familia, realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la sociedad, con razón pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia»</strong></span><strong>.</strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$11" rel='nofollow' rel='nofollow'>37</a></p>
<p>Hace falta, por lo tanto, que esta <strong class="Estilo17">espiritualidad cristiana del trabajo llegue a ser patrimonio común de todos.</strong></p>
<p>Hace falta que, de modo especial en la época actual, la espiritualidad del trabajo demuestre aquella madurez, que requieren las tensiones y las inquietudes de la mente y del corazón: «Los cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, están, por el contrario, persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio. Cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia es su responsabilidad individual y colectiva &#8230; El mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo ni los lleva a despreocuparse del bien ajeno, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo».<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$12" rel='nofollow' rel='nofollow'>38</a></p>
<p>La conciencia de que a través del trabajo el hombre participa en la obra de la creación, constituye el móvil más profundo para emprenderlo en varios sectores: «Deben, pues, los fieles —leemos en la Constitución Lumen Gentium— conocer la naturaleza íntima de todas las criaturas, su valor y su ordenación a la gloria de Dios y, además, deben ayudarse entre sí, también mediante las actividades seculares, para lograr una vida más santa, de suerte que el mundo se impregne del espíritu de Cristo y alcance más eficazmente su fin en la justicia, la caridad y la paz &#8230; <span class="Estilo17"><strong>Procuren, pues, seriamente, que por su competencia en los asuntos profanos y por su actividad, elevada desde dentro por la gracia de Cristo, los bienes creados se desarrollen&#8230; según el plan del Creador y la iluminación de su Verbo, mediante el trabajo humano, la técnica y la cultura civil</strong>».<a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$13" rel='nofollow'>3</a></span><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#$13" rel='nofollow'>9</a></p>
<hr /><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-R" rel='nofollow' rel='nofollow'>27</a></strong>. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Past. sobre la Iglesia en el mundo actual <em>Gaudium et spes</em>, 34: <em>AAS</em> 58 (1966), p. 1052 s.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-S" rel='nofollow' rel='nofollow'>28</a></strong>. Cfr. <em>Gén</em> 2, 2; Ex 20, 8.11; Dt 5, 12-14.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-T" rel='nofollow' rel='nofollow'>29</a></strong>. Cfr. <em>Gén</em> 2, 3.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-U" rel='nofollow' rel='nofollow'>30</a></strong>. <em>Ap</em> 15, 3.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-V" rel='nofollow' rel='nofollow'>31</a></strong>. <em>Gén</em> 1, 4. 10. 12. 18. 21. 25. 31.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-W" rel='nofollow' rel='nofollow'>32</a></strong>. <em>Jn</em> 5, 17.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-X" rel='nofollow' rel='nofollow'>33</a></strong>. <em>Heb</em> 4, 1. 9-10.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-Y" rel='nofollow' rel='nofollow'>34</a></strong>. <em>Jn</em> 14, 2.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-Z" rel='nofollow' rel='nofollow'>35</a></strong>. <em>Dt</em> 5, 12-14; <em>Ex</em> 20, 8-12.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-10" rel='nofollow' rel='nofollow'>36</a></strong>. Cfr. <em>Mt</em> 25, 21.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-11" rel='nofollow' rel='nofollow'>37</a></strong>. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Past. sobre la Iglesia en el mundo actual <em>Gaudium et spes</em>, 34: <em>AAS</em> 58 (1966), p. 1052 s.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-12" rel='nofollow' rel='nofollow'>38</a></strong>. <em>Ibid</em>.</p>
<p><strong><a href="file:///C:/Windows/Temp/Rar$EX08.796/catequesis/curso/trabajo/sentido.htm#-13" rel='nofollow'>39</a></strong>. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. sobre la Iglesia <em>Lumen</em><em> gentium</em>, 36: <em>AAS</em> 57 (1965), p.41.</p>
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		<title>El trabajo, como expresión del amor</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 17:33:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El trabajo, expresión del amor. IV Capítulo de la Encíclica Redemptoris Custos, de Juan Pablo II 22. Expresión cotidiana de este amor en la vida de la Familia de Nazaret es el trabajo. El texto evangélico precisa el tipo de trabajo con el que José trataba de asegurar el mantenimiento de la Familia: el de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0" width="602" align="center">
<tbody>
<tr>
<td width="10"></td>
<td width="441"><span class="Estilo16"><strong></strong></p>
<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-1968" title="index_clip_image002_00021" src="http://catequesis.cc/wp-content/uploads/2009/11/index_clip_image002_00021.jpg" alt="index_clip_image002_00021" width="132" height="175" /></strong></p>
<p><span class="Estilo26"><strong>El trabajo, expresión del amor.</strong></span></p>
<p><span class="Estilo26"><strong> <strong>IV Capítulo de la Encíclica <em>Redemptoris Custos</em>, </strong></strong></span></p>
<p><span class="Estilo26"><strong><strong>de Juan Pablo II</strong></strong></span><strong></strong></p>
<p></span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
<p class="text Estilo9" align="justify">22. <em>Expresión cotidiana de este amor en la vida de la Familia de Nazaret es el trabajo</em>. El texto evangélico precisa el tipo de trabajo con el que José trataba de asegurar el mantenimiento de la Familia: <em>el de carpintero</em>. Esta simple palabra abarca toda la vida de José. Para Jesús éstos son los años de la vida escondida, de la que habla el evangelista tras el episodio ocurrido en el templo: &#8220;Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos&#8221; (<em>Lc</em> 2, 51).</p>
<p>Esta <em>&#8220;sumisión&#8221;</em>, es decir, la obediencia de <em>Jesús</em> en la casa de Nazaret, es <em>entendida</em> también <em>como participación en el trabajo de José</em>. El que era llamado el &#8220;hijo del carpintero&#8221; había aprendido el trabajo de su &#8220;padre&#8221; putativo. Si la Familia de Nazaret en el orden de la salvación y de la santidad es ejemplo y modelo para las familias humanas, lo es también análogamente <em>el trabajo de Jesús al lado de José, el carpintero</em>.</p>
<p>En nuestra época la Iglesia ha puesto también esto de relieve con la fiesta litúrgica de San José Obrero, el 1 de mayo. <em></em></p>
<p><em>El trabajo humano</em> y, en particular, el trabajo manual <em>tienen en el Evangelio un significado especial</em>. Junto con la humanidad del Hijo de Dios, el trabajo ha formado parte del misterio de la encarnación, y también <em>ha sido redimido de modo particular</em>. Gracias a su banco de trabajo sobre el que ejercía su profesión con Jesús, José acercó el trabajo humano al misterio de la redención.</p>
<p class="text Estilo9" align="justify">23. En el crecimiento humano de Jesús &#8220;en sabiduría, edad y gracia&#8221; representó una parte notable <em>la virtud de la laboriosidad</em>, al ser &#8220;el trabajo un bien del hombre&#8221; que &#8220;transforma la naturaleza&#8221; y que hace al hombre &#8220;en cierto sentido más hombre&#8221;</p>
<p class="text Estilo9" align="justify">La importancia del trabajo en la vida del hombre requiere que se conozcan y asimilen aquellos contenidos &#8220;que ayuden a todos los hombres a acercarse a través de él a Dios, Creador y Redentor, a participar en sus planes salvíficos respecto al hombre y al mundo y a profundizar en sus vidas la amistad con Cristo, asumiendo mediante la fe una viva participación en su triple misión de sacerdote, profeta y rey&#8221;.</p>
<p>24. Se trata, en definitiva, de la santificación de la vida cotidiana, que cada uno debe alcanzar según el propio estado y que puede ser fomentada según un modelo accesible a todos:</p>
<p>&#8220;<strong class="Estilo25">San José es el modelo de los humildes, que el cristianismo eleva a grandes destinos; san José es la prueba de que para ser buenos y auténticos seguidores de Cristo no se necesitan &#8220;grandes cosas&#8221;, sino que se requieren solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y auténticas</strong>&#8220;.</p>
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