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La vocación: una llamada divina a la plenitud del amor

Glosario de algunos términos utilizados en esta clase


Se explican algunos términos que se emplean en esta clase. Convendrá comprobar que las personas que la reciben comprenden realmente el significado de estos términos y su alcance.

La siguiente explicación es una simple divulgación, dirigida a jóvenes; por eso se han eliminado muchos matices y connotaciones históricas y teológicas.

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Abnegación


Significa negarse al pecado para afirmar a Cristo en nuestra vida, para identificarse, hacerse uno con Cristo. Es un ejercicio de amor y de fortaleza. No significa represión de ningún tipo, sino afirmación de la propia libertad y dominio interior que dirige la propia voluntad y la propia vida hacia donde desea y quiere.

La abnegación no es fruto de la falta de autoestima, ni lleva a una anulación de la personalidad, sino a la plenitud humana y espiritual de la persona que deja que Cristo viva en ella.

Con la ayuda de la gracia, mediante la abnegación (que no es un fin, sino un medio), el cristiano se identifica con Cristo, Perfecto Dios y Perfecto Hombre y se acerca al proyecto de persona que Dios tiene para cada uno.

Cuanto más abnegado decida ser yo, seré más yo, porque seré, con la gracia de Dios, libremente, lo que Dios quiere que yo sea. La abnegación lleva a la afirmación de mí mismo como cristiano, como hijo de Dios en Cristo.

Los grandes santos —que fueron profundamente abnegados— eran personas de gran carácter y personalidad.

Confundir la identificación con Cristo con el mimetismo espiritual con una persona a la que se admira

Cristo es el único modelo. Cuando no se intenta imitar a Cristo, sino sólo parecerse a un buen cristiano al que se admira, se corre el riesgo de caer en un mimetismo.

Por eso, el cristiano maduro lucha por corresponder a la gracia y procura seguir a Cristo siempre, aunque ese cristiano al que admira le haya dado mal ejemplo o le haya defraudado con su conducta.

Un buen cristiano no deja de seguir a Cristo por un error de sus pastores. Por eso no tienen sentido argumentaciones de este tipo: “yo no voy a Misa porque mi párroco tiene éste y ese defecto”.