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EL OPUS DEI EN LA IGLESIA

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Noviembre 3, 2009 |  Tagged alegria revelacion gloria, carisma opus dei, director espiritual opus dei, espiritu opus dei, espiritualidad opus dei, miembro opus dei, opus dei, opus dei iglesia catolica, prelado opus dei, prelatura opus dei, sacerdotes opus dei, terminos canonicos opus dei, terminos historiacos opus dei, terminos juridicos opus dei, terminos opus dei, terminos teologicos opus dei | Dejar un comentario

Glosario

Resulta imposible ofrecer un glosario de los términos más utilizados al referirse a la Iglesia y al Opus Dei.

La relación siguiente sólo desea mostrar la necesidad de no dar nada por supuesto y de explicar el significado de muchos términos históricos, teológicos, jurídicos, canónicos, etc. que a primera vista pueden parecer obvios al que los conoce.

Lógicamente, la lista siguiente es muy incompleta: esto es sólo un botón de muestra.

Faltan muchos términos como: agnóstico, alejado de la fe, carisma, carismático, crisma, depósito de la fe, espíritu, espiritualidad, espíritu de comunión, parusía, pastoral, pastor de la Iglesia, pecado, Pentecostés, revelación, sacramentalidad, sacramento, sacramental, sentido eclesial, teofanía, unidad de vida… y un largo etcétera.

Conviene explicar términos como: miembro, fiel, director espiritual, acompañamiento y dirección espiritual, afán de desagravio, reparación, etc.

Apostasía: Rechazo total de la fe cristiana. Apóstata: el que reniega de su fe.

Canon: Del Griego: “Kanon” = La norma o regla. La lista de libros, establecida por la Iglesia, que contienen la regla de la verdad inspirada por Dios. Estos libros canónicos en su conjunto se llaman La Sagrada Escritura o La Biblia.
Cisma: Es el rechazo de la sujeción al Papa o de la comunión con los miembros de la Iglesia. Separación de la comunidad cristiaba.
Concilio: Asamblea de Obispos y Cardenales para deliberar y decidir sobre materia de dogmas, de fe y de disciplina

Díaspora: La dispersión de los Judíos en el año 70, cuando el emperador romano Tito destruyó a Jerusalen.
Diócesis: Territorio en que ejerce su jurisdicción espiritual un prelado, un obispo.

Ecumenismo: Actividades e iniciativas para favorecer la comunión de los cristianos. (Instaurado por el Concilio Vaticano II. 1962-65
Episcopal: Relativo al Obispo. Ministerio episcopal: ministerio del Obispo

Episcopado: Conjunto de Obispos.
Extasis: Del Griego Ex (privado) y Stasis (acción de estar). Arrobamiento del alma que se siente transportada hacia Dios (Sta Teresa).
Grey: Rebaño, Pueblo de Dios. “Pastor de la Grey”: pastor del rebaño

Hagíografo: Del griego hagios (santo) y graphein (escribir). Autor de uno de los libros de la Sagrada Escritura. Escritor de vidas de Santos (hagiografía = historia de la vida de los santos)

Herejía: La negación pertinaz de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre si misma, o creencias equivocadas. Por ej. creer que Jesús no es Dios, o que es Dios por ratos y luego hombre por ratos. Negar un dogma.

Magisterio: Del latín Magister, que quiere decir enseñar.

Maniqueísmo: Herejía de Maniqueo que admitía dos principios creadores, uno Dios que creó el bien y otro Dios que creó el mal. Herejía : Dualismo : existe un Dios bueno que creó lo bueno, la parte espiritual del hombre y existe un Dios malo que creó la parte corporal y terrenal del hombre y es decir todo lo malo relacionado a ella.
Ortodoxo: Del griego orthos (derecho) y doxa (opinión). Conforme con la verdad y los principios tradicionales en cualquier ramo del saber humano. Contrario = heterodoxo, en contra de la opinión religiosa considerada como verdadera. La Doctrina Ortodoxa como tal es la base de la Iglesia Católica ya que toto es conforme a la verdad. OJO : No tiene nada que ver con la Iglesia llamada Ortodoxa.

Parusía: Segunda venida o advenimiento de Jesús.

Pragmatismo: Método filosófico según el cual el único criterio para juzgar la verdad de cualquier doctrina se ha de fundar en sus efectos prácticos.

Precepto: Mandato, orden, regla. Una fiesta de precepto = obligación de cumplir con la Iglesia. Misa dominical de precepto, no se debe de faltar a esa misa.

Prelado: Del latín praelatus, puesto delante. Dignatario eclesiástico (sin. pontífice).

Presbíteros: Sacerdotes.

Presbiterado: Sacerdocio.

Presbiterianos: Protestantes que no reconocen la autoridad episcopal sino solamente la de sus presbíteros, sacerdotes o pastores.

Presbiterianismo: Secta prostestante creada por John Knox, discípulo de Calvino, en Escocia en 1560.

Proto-Evangelio Proto-MártirProto = del griego Prôtos, el primero. Por ej San Esteban es el protomártir, es decir el primer mártir de la historia de la Iglesia. ProtoEvangelio quiere decir el primer evangelio, el original.
Secta: Del latín secta = escisión o rama cortada de un árbol. Refierese a todas las religiones que se separaron de la Iglesia Católica.

Sinóptico Que permite abrazar a primera vista un conjunto (cuadro sinóptico). Sinópsis = suma, resumen.

Talmud: Libro Santo de los Judíos que contiene las enseñanzas (tradición) de los antiguos doctores de la Ley.

Virtud: Disposición constante del alma que nos incita a obrar bien y evitar el mal.

9.1 Homilía del Papa Juan Pablo II en la canonización de Josemaría Escrivá


06 de octubre de 2002

1. “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (Rm 8,14). Estas palabras del apóstol Pablo que acaban de resonar en nuestra asamblea, nos ayudan a comprender mejor el significativo mensaje de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, que celebramos hoy. Él se dejó guiar dócilmente por el Espíritu, convencido de que sólo así se puede cumplir en plenamente la voluntad de Dios.

Esta verdad cristiana fundamental era un tema recurrente de su predicación. En efecto, no dejaba de invitar a sus hijos espirituales a invocar al Espíritu Santo para hacer que la vida interior, es decir, la vida de relación con Dios y la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas, no estuvieran separadas, sino que constituyeran una única existencia “santa y llena de Dios”. “A ese Dios invisible —escribió—, lo encontramos en las cosas más visibles y materiales” (Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, 114).

También hoy esta enseñanza suya es actual y urgente. El creyente, en virtud del bautismo, que lo incorpora a Cristo, está llamado a entablar con el Señor una relación ininterrumpida y vital.

2. “Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y lo dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase” (Gn 2, 15). El Libro del Génesis, como hemos escuchado en la primera lectura, nos recuerda que el Creador ha confiado la tierra al hombre, para que la ‘labrase’ y ‘cuidase’. Los creyentes, actuando en las diversas realidades de este mundo, contribuyen a realizar este proyecto divino universal. El trabajo y cualquier otra actividad, llevada a cabo con la ayuda de la gracia, se convierten en medios de santificación cotidiana.

“La vida habitual de un cristiano que tiene fe – solía afirmar Josemaría Escrivá -, cuando trabaja o descansa, cuando reza o cuando duerme, en todo momento, es una vida en la que Dios siempre está presente” (Meditaciones, 3 de marzo de 1954). Esta visión sobrenatural de la existencia abre un horizonte extraordinariamente rico de perspectivas salvíficas, porque, también en el contexto sólo aparentemente monótono del normal acontecer terreno, Dios se hace cercano a nosotros y nosotros podemos cooperar a su plan de salvación. Por tanto, se comprende más fácilmente, lo que afirma el concilio Vaticano II, esto es, que “el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la construcción del mundo […], sino que les obliga más a llevar a cabo esto como un deber” (Gaudium et spes, 34).

3. Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el santo fundador os indica, queridos hermanos y hermanas que hoy os alegráis por su elevación a la gloria de los altares. Él continúa recordándoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad más genuina de los discípulos de Cristo. Le gustaba reiterar con vigor que la fe cristiana se opone al conformismo y a la inercia interior.

Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad. Esforzaos por ser santos vosotros mismos en primer lugar, cultivando un estilo evangélico de humildad y servicio, de abandono en la Providencia y de escucha constante de la voz del Espíritu. De este modo, seréis “sal de la tierra” (cf. Mt 5, 13) y brillará “vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt., 5, 16).

4. Ciertamente, no faltan incomprensiones y dificultades para quien intenta servir con fidelidad la causa del Evangelio. El Señor purifica y modela con la fuerza misteriosa de la Cruz a cuantos llama a seguirlo; pero en la Cruz – repetía el nuevo Santo – encontramos luz, paz y gozo: Lux in Cruce, requies in Cruce, gaudium in Cruce!

Desde que el 7 de agosto de 1931, durante la celebración de la santa misa, resonaron en su alma las palabras de Jesús: “Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32), Josemaría Escrivá comprendió más claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la Cruz de Cristo sobre toda realidad humana, y sintió surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes. Acogió entonces sin vacilar la invitación hecha por Jesús al apóstol Pedro y que hace poco ha resonado en esta plaza: “Duc in altum!”. Lo transmitió a toda su familia espiritual, para que ofreciese a la Iglesia una aportación válida de comunión y servicio apostólico. Esta invitación se extiende hoy a todos nosotros. “Rema mar adentro – nos dice el divino Maestro – y echad las redes para la pesca” (Lc 5, 4).

5. Pero para cumplir una misión tan ardua hace falta un incesante crecimiento interior alimentado por la oración. San Josemaría fue un maestro en la práctica de la oración, que consideraba un extraordinaria “arma” para redimir el mundo. Aconsejaba siempre: “Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en «tercer lugar», acción” (Camino, 82). No es una paradoja, sino una verdad perenne: la fecundidad del apostolado reside, ante todo, en la oración y en una vida sacramental intensa y constante. Éste es, en el fondo, el secreto de la santidad y del verdadero éxito de los santos.

Que el Señor os ayude, queridísimos hermanos y hermanas, a acoger esta exigente herencia ascética y evangelizadora. Os sostenga María, a quien el santo fundador invocaba como Spes nostra, Sedes Sapientiae, Ancilla Domini.

Que la Virgen haga de cada uno un testigo auténtico del Evangelio, dispuesto a dar en todo lugar una generosa contribución a la construcción del reino de Cristo. Que nos estimulen el ejemplo y las enseñanzas de San Josemaría para que, al final de nuestro peregrinar terreno, participemos también nosotros en la herencia bienaventurada del cielo. Allí, juntamente con los ángeles y con todos los santos, contemplaremos el rostro de Dios, y cantaremos su gloria por toda la eternidad.