Archivo de la etiqueta: ideales

Para una nueva evangelización, audaz, valiente, con espíritu de pioneros

index_clip_image002_00042


  • Los jóvenes que desean llevar a cabo una nueva Evangelización (en general y en particular sobre esta virtud cristiana), necesitan actuar con audacia de pioneros, sabiéndose constructores y artífices de un tiempo nuevo que devolverá al hombre su dignidad humana.
    • En la situación actual es necesario que todos los cristianos sientan la responsabilidad de poner los medios a su alcance para hacer que en la sociedad se respete al hombre y a la mujer en este ámbito, que es imprescindible para su desarrollo normal como persona y como hijo de Dios.
    • Hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia. —Y esa cruzada es obra vuestra (Camino, n. 121).
    • Algunos ámbitos de actuación de los jóvenes cristianos:

      —realizar una evangelización valiente, audaz y decidida, audaz y profunda, propia de pioneros, mediante el ejemplo y la palabra, en la propia familia, con los parientes y amigos, con los compañeros y amigos.

      “Entender y asumir estos temas, como otros muchos de la vida cristiana, significa situarse en una posición excéntrica respecto de su mundo, su cultura, sus amigos y, a veces, sus padres. Para poder asumir esto, hay que darles [a los jóvenes] un esquema que les permita digerir esa nueva situación. Hay que excusar la realidad de sus padres, de sus amigos, de su cultura de modo que puedan comprender y puedan aceptar.

      La única situación mental que lo permite es la de quien se siente pionero: «Tengo una verdad nueva que los otros todavía no tienen; les comprendo, rezo por ellos, y poco a poco iremos consiguiendo que esto cale en el ambiente». Una mentalidad parecida a la de un militante de Greenpeace. Como me decía uno: «Si vives en cristiano, o te sientes pionero, o te sientes idiota»”

      — recordar, por todos los medios a su alcance, de forma positiva y limpia, la belleza, el profundo atractivo y el valor de esta virtud.

      — protestar ante determinados abusos: ejercer los propios derechos civiles y no quedarse paralizado ante los dogmatismos de algunos fundamentalismos laicos, los intereses comerciales de algunas marcas que utilizan recursos degradantes, etc.

      — elegir, por coherencia cristiana, productos que no utilicen reclamos deshonestos para promocionar sus ventas.

      Es un reto cristiano apasionante para nuestro tiempo. La castidad es una virtud atractiva, anticonformista, “revolucionaria”, “políticamente incorrecta”; propia de enamorados: de hombres y mujeres con personalidad, que tienen ideales que ofrecer; de personas con sentido que no se dejan arrastrar por la masa.


Los ideales

  • La juventud es el tiempo de los grandes ideales.
  • Conforme un joven avanza en el trato con Dios y en su formación cristiana, debe profundizando en su ideal, en su afán de santidad.
  • El lenguaje de la formación debe ser –por tanto- un lenguaje positivo, animante, de aventura, de ideales.

  • Conviene explicar, que lo más importante en la vida cristiana no es el esfuerzo personal -aunque sea imprescindible-, sino lo que hace Dios en nuestras almas. Se trata de dejar a Dios que actúe, para que nos santifique con su gracia y nos sostenga.

  • Es lógico que el ejemplo del formador cristiano sea un acicate y un estímulo para el joven; pero hay que recordar que a quien debe parecerse no es al formador (padre, profesor, sacerdote, amigo), sino a Cristo. Cristo es el único modelo.

Reciedumbre en el dominio de sí

  • ¿Tengo ideales? ¿Los cultivo? ¿Soy capaz de sacrificarme y de sacrificar algo por mis ideales?
  • ¿Busco mi comodidad y mi placer a toda costa?
  • ¿Me guío habitualmente por el “me apetece” y el “no me apetece”.

  • ¿Me dejo llevar y dominar habitualmente por mis estados de ánimo?
  • ¿Me desanimo con facilidad? ¿Necesito ser constantemente escuchado, atendido, valorado, etc., y si no lo consigo, me desanimo o protesto interiormente?
  • ¿Me enfado enseguida, por cualquier motivo?
  • ¿Cuando algo me contraría, ¿lucho por mantener la serenidad, o me dejo arrastrar, sin poner lucha por mi parte, por el malhumor o la tristeza? ¿Digo en esos momentos todo lo que se me ocurre, sin control alguno?
  • ¿Me quejo habitualmente cuando las cosas no marchan como yo desearía?
  • ¿Lo quiero siempre todo y ya?
  • ¿Me he propuesto controlar los defectos de mi carácter (impaciencia, timidez, mal humor, etc.) o pienso que como yo soy así es imposible cambiar?