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Voluntarismo

En la vida espiritual se entiende como voluntarismo un modo de obrar que prescinde de Dios y acaba confiando sólo en las propias fuerzas humanas, en la propia voluntad.

El voluntarista piensa él se hará santo a sí mismo; como la santidad fuera cuestión de esfuerzo de voluntad: el fruto de “empeñarse”, de poner más vehemencia en lo que se hace.

Al voluntarista le mueve muchas veces más el orgullo de “no fallar” que el amor a Dios y le cuesta abandonarse en Dios porque no confía, por encima de todo, en la misericordia y en la gracia, olvidando que Dios -y sólo Dios- es el que santifica.

La formación cristiana debe llevar a comprender –no sólo a vivir- esta realidad. En caso contrario, los fallos en los que, por debilidad, pueda incurrir una persona poco madura, pueden convertirse para ella en un foco de rigidez, de tensión interior y desasosiego, que le pueden quitar la paz interior.

Sin esa maduración espiritual, la simple adhesión intelectual, voluntarista, puede generar un conflicto en tiempos de dificultad interior o de cansancio.

¿Qué significa conocerse uno mismo?

  • Significa conocer los rasgos principales de nuestro carácter y temperamento.

Significa esforzarse por conocer nuestras aptitudes y limitaciones, nuestras virtudes y defectos, nuestros puntos débiles y nuestros puntos fuertes, sin supravaloraciones ni infravaloraciones, pidiendo perdón a Dios y a los demás, y perdonándonos a nosotros mismos, sin escandalizarnos, cuando cometemos fallos y errores:

“En otras ocasiones, el rechazo que (los adolescentes) experimentan por ellos mismos es tan intenso, que puede hablarse de una profunda crisis vital. Eso sucede cuando el adolescente se escandaliza de sí mismo a causa de lo que ha hecho. La espontaneidad de su vida se transforma, entonces, en un drama que asfixia y roza casi lo trágico.

El adolescente no entiende cómo puede haber hecho aquello o cómo le ha podido pasar a él -sí, a él, precisamente- lo que le ha sucedido.

La imagen que tenía de sí se ha hecho añicos y no entiende, ni sabe, ni quiere, ni puede recomponerla. En consecuencia no es capaz de perdonarse a sí mismo.

Sin perdón no es posible la aceptación de sí, y sin esta no hay nada que estimar. Pero esto, afortunadamente, sólo sucede en algunos o muy pocos adolescentes.

(Familia y autoestima)

  • Significa ser conscientes de los hábitos poseemos, saber cuáles nos faltan por adquirir; y reflexionar sobre los medios que debemos poner para conseguir los hábitos que nos faltan.

  • Significa comprender e interpretar bien nuestros sentimientos y los de los demás en cada momento

38. Tolerancia:

Esta virtud lleva a:
-mantener puntos de vista abiertos a posibles modificaciones, cuando se cuenta con nuevos datos, sin ser como las corrientes de los rios, que nunca dan vuelta atrás.

-comprender los fallos, limitaciones, equivocaciones y defectos grandes y pequeños de los demás, sin reprochárselos continuamente.

-ser capaz de escuchar con serenidad opinones diversas a la propia.

-ser capaz de distinguir las cuestiones importantes y las menos importantes, tolerando en muchas ocasiones las segundas, para conseguir un bien.

Eso no significa aprobar los defectos ajenos, sino tolerarlos, sin exagerarlos o minimizarlos, ayudando al otro, en la medida posible, a mejorar. La tolerancia es fruto de la caridad, y es muy diversa de la permisividad, que es fruto del egoismo, del nihilismo, de la ausencia de convicciones y valores.