Archivo de la etiqueta: esfuerzo cotidiano

Ascética

Es el ejercicio, el continuo entrenamiento de las virtudes cristianas. No es una especie de tercer grado de presión interior, ni una acumulación de tensión interna por hacer las cosas bien , sino el esfuerzo cotidiano, confiado, humilde, gozoso, para enamorarse cada día más, para unir el alma con Dios.

La ascética es un ejercicio positivo: lleva a amar a Dios sobre todas las cosas. Supone renuncia, abnegación, lucha y combate para la conquista del Cielo, pero no tiene nada que ver con el masoquismo amargo.

El fruto de la ascética es la felicidad de la entrega, el gozo del amor.

El fin de la ascética no es lograr unas metas cada vez más altas y más difíciles, como en el atletismo. El fin es el amor. El Cielo se conquista con amor.

La verdadera ascética lleva a un constante comenzar y recomenzar, por amor, con esperanza, una vez y otra, día tras día, aunque parezca que no se avanza, aunque no se vean los frutos.

¿Cómo podemos asemejarnos a Cristo con nuestro carácter y temperamento?


  • Mediante la petición de gracias y el esfuerzo cotidiano en la oración y la Eucaristía; mediante el testimonio y compromiso cristiano. Dios quiere que seamos felices en esta tierra y felices eternamente en el Cielo; pero somos nosotros los que elegimos libremente el Camino de la Felicidad que es Cristo: “Yo soy el Camino”.
  • El cristiano debe ir apartando de su vida, de su carácter y modo de ser, dejando actuar a la gracia de Dios en su alma, todo lo que le aparte de Cristo, que es Camino, Verdad, Vida, Amor Supremo y sin medida.