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LA HIPOTESIS DEL ACOSTUMBRAMIENTO

Es una hipótesis más que dudosa la consabida del acostumbramiento, según la cual, el hábito de contemplar el desnudo más o menos total, zanjaría la posibilidad de la reacción erótica a no ser que mediara una intención perversa.

Así han surgido nuevas pedagogías que pretenden educar a las nuevas generaciones poniendo a los adolescentes en ocasiones de pecar para que se acostumbren al estímulo, se curtan y superen de este modo los peligros de la pubertad.

Estos métodos — que se practican incluso en ambientes católicos — podrían calificarse de ingenuos si no fuesen prácticamente heréticos, pues, al menos en la práctica, niegan el dogma del pecado original y las consecuencias que de éste se derivan: la naturaleza humana — en el cuerpo y en el alma — in deterius commutata est, ha sido deteriorada (Dz 788), de modo que la sujeción debida de las facultades inferiores a las superiores, falla con gran facilidad, lo cual es para todos bien manifiesto.

Ya he dicho que el desnudo materialmente considerado puede ser honesto o impúdico, depende. También hay circunstancias de edad, temperamento, atracción, indiferencia o repulsa, que influyen colectiva o individualmente para una cierta relativización de lo impúdico. Sin embargo, ciertas actuaciones o representaciones, formas de vestir, etc., son procaces en un determinado ambiente, aunque se sea personalmente inmune a ellas, porque constituyen motivo de escándalo para los demás.

¿Qué enseña la Iglesia sobre el pudor?

Catecismo de la Iglesia:

2521 La pureza exige el pudor. Este es una parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa la negativa a mostrar lo que debe permanecer oculto. Está ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos según la dignidad de las personas y de su unión.

2522 El pudor protege el misterio de las personas y de su amor. Invita a la paciencia y a la moderación en la relación amorosa; exige que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del hombre y de la mujer entre sí. El pudor es modestia, inspira la elección del vestido. Mantiene el silencio o la reserva donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se convierte en discreción.

2523 Existe un pudor de los sentimientos como también un pudor del cuerpo. Este pudor rechaza, por ejemplo, los exhibicionismos del cuerpo humano propios de cierta publicidad o las incitaciones de algunos medios de comunicación a hacer pública toda confidencia íntima. El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las solicitaciones de la moda y a la presión de las ideologías dominantes.

2524 Las formas que adquiere el pudor varían de una cultura a otra. Sin embargo, en todas partes constituye la intuición de una dignidad espiritual propia al hombre. Nace con el despertar de la conciencia del sujeto. Educar en el pudor a niños y adolescentes es despertar en ellos el respeto de la persona humana.

2525 La pureza cristiana exige una purificación del clima social. Obliga a los medios de comunicación social a una información cuidadosa del respeto y de la discreción. La pureza de corazón libera del erotismo difuso y aparta de los espectáculos que favorecen el exhibicionismo y la ilusión.

2526 Lo que se llama permisividad de las costumbres se basa en una concepción errónea de la libertad humana; para edificarse, ésta necesita dejarse educar previamente por la ley moral. Conviene pedir a los responsables de la educación que impartan a la juventud una enseñanza respetuosa de la verdad, de las cualidades del corazón y de la dignidad moral y espiritual del hombre.

2527 “La buena nueva de Cristo renueva continuamente la vida y la cultura del hombre caído; combate y elimina los errores y males que brotan de la seducción, siempre amenazadora, del pecado. Purifica y eleva sin cesar las costumbres de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda, consolida, completa y restaura en Cristo, como desde dentro, las bellezas y cualidades espirituales de cada pueblo o edad” (GS 58,4).

Orientaciones educativas sobre el amor humano; pautas de educación sexual (1.XI.83) Congregación para la Educación Católica, 1.XI.1983:

90. El pudor, elemento fundamental de la personalidad, se puede considerar —en el plano educativo— como la conciencia vigilante en defensa de la dignidad del hombre y del amor auténtico.

Tiende a reaccionar ante ciertas actitudes y a frenar comportamientos que ensombrecen la dignidad de la persona.

Es un medio necesario y eficaz para dominar los instintos, hacer florecer el amor verdadero e integrar la vida afectivo-sexual en el marco armonioso de la persona.


El pudor entraña grandes posibilidades pedagógicas y merece ser valorizado. Niños y jóvenes aprenderán así:

  • a respetar el propio cuerpo como don de Dios, miembro de Cristo y templo del Espíritu Santo;
  • aprenderán a resistir al mal que les rodea;
  • a tener una mirada y una imaginación limpias;
  • y a buscar el manifestar en el encuentro afectivo con los demás un amor verdaderamente humano con todos sus elementos espirituales.

91. Conviene que se les presenten, con este fin, modelos concretos y atrayentes de virtud y que se les desarrolle el sentido estético, despertándoles el gusto por la belleza presente en la naturaleza, en el arte y en la vida moral; y que se eduque a los jóvenes para asimilar un sistema de valores, sensibles y espirituales, en un despliegue desinteresado de fe y de amor.

C

Castidad (para jóvenes)

Varios autores. Vivir la castidad es posible.

José Luis Soria. Amar y vivir la castidad.

André Leonard, La moral sexual explicada a los jóvenes, 1994

El libro de Leonard es un libro particularmente asequible, sencillo y claro. Trata, entre otras cuestiones, de: Grandeza y miseria del cuerpo; El cristianismo, una religión del cuerpo… Jesús y el amor humano. Jesús y los problemas de la vida sexual. La masturbación; la homosexualidad; las relaciones extraconyugales; las relaciones prematrimoniales entre novios; La pornografia, el divorcio, el aborto, etc.

Calumnia y murmuración (contra los santos)

José Miguel Cejas, Piedras de escándalo, Palabra, 1992

Las contradicciones que han sufrido los santos –desde Tomás Moro a Gianna Beretta Molla- a lo largo de la historia: “la contradicción de los buenos”, denuncias a tribunales eclesiásticos, acusaciones de exmiembros, polémicas sobre las vocaciones jóvenes, etc.

Ciencia y fe

Stanley L. Jaki, Ciencia, Fe, Cultura, 1990

Clonación

Benito Fraile, ¿Se puede clonar hombres?

Coeducación

Martial-Gordillo, Coeducación, Ventajas, problemas e inconvenientes de los colegios mixtos, 1992

Compasión

Séneca, Sobre la Clemencia

Confirmación

Jesús Ortíz, Preparar la Confirmación, hoy. 210

Consumismo

Ricardo Yepes Stork, Las claves del consumismo 1989.

Temas de este libro: Civilización de consumo y masificación, Individualismo y convivencia, La violencia y la agresividad, La marea del erotismo.

Creación artística

Federico Delclaux, El silencio creador

Selección de testimonios de calidad literaria.