El discernimiento de la llamada no es cuestión de experiencia humana o de conocimiento de otras realidades del mundo, sino, sobre todo, de madurez en el trato con Dios.

Además, en la actualidad, para bien o para mal, lo habitual es que cualquier persona joven haya conocido ya, y no siempre positivamente, bastante de ese mundo al que se refieren esos padres. Los jóvenes deben afrontar hoy toda una serie de difíciles dilemas morales con los que la anterior generación no se enfrentó. Lo [...]