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Cómo procura actuar una persona madura

  • Una persona madura es la que tiene un conocimiento propio aceptable. Por eso, el primer paso hacia la madurez consiste en procurar conocerse.
  • Partiendo de ese conocimiento propio, la persona madura se esfuerza por distinguir entre:
El mundo de sus deseos: me gustaría hablar en inglés correctamente, como un lord del Parlamento británico.
El mundo de su realidad: me acaban de suspender de nuevo la asignatura de inglés.
  • La persona madura tiene ilusiones, pero no las confunde con su realidad ni con la realidad.
  • Si hablara bien inglés podría ir a Inglaterra y trabajar en el Foreing Office (ilusión).
  • Sólo sé cincuenta palabras en inglés (mi realidad).
  • La persona madura pone los medios para conseguir los fines, contando con las variables de la vida:

Un medio es la ilusión “Quiero aprender inglés para ir Inglaterra”.

Otro medio son las dos horas diarias de estudio de inglés y la superación diaria del pequeño desencanto por ir tan lento en el aprendizaje de la lengua.

Otro medio es la corrección de falsas expectativas: “Debo dejar de pensar que para hablar inglés basta con saber cincuenta palabras”.

Las variables de la vida son muy numerosas. “Me he caído de la moto, estoy en el hospital y no puedo ir a clases de inglés”.

  • La persona madura aprende a vivir en la realidad, sin dejarse llevar por los desencantos, ni por las aspiraciones desorbitadas.
  • Desencantos. Como me han suspendido en este examen de inglés, ya nunca hablaré inglés. Por tanto, no me compensa estudiar inglés.
  • Aspiraciones desorbitadas. Este año voy a aprender inglés, alemán, portugués y rumeno.
  • La persona madura se esfuerza por situar equilibradamente sus aspiraciones en el marco de su propia vida. Si no se equilibran las aspiraciones se pueden tener frustraciones innecesarias: estoy muy triste porque no he conseguido aprender en un año inglés, alemán, portugués y rumeno, como me había propuesto.
  • Hay aspiraciones buenas, que vividas con desorden se vuelven malas: Es bueno aspirar a hablar en inglés; pero es malo aspirar a hablar en inglés a toda costa (a costa del estudio de otras asignaturas, de la salud, etc).

Asumir el riesgo de la vida

  • La vida está llena de riesgos: hay que aprender a asumir el riesgo de la vida, la aventura de la vida cristiana, sin miedo excesivo a equivocarse, a fracasar.
  • Eso no significa exponerse a riesgos innecesarios, por falta de responsabilidad o previsión, sino encarar la vida como un aprendizaje, con ánimo deportivo.
  • Asumir ese riesgo lleva a no esperar a tener un grado de certeza absoluto para confirmar que hemos hecho la elección adecuada.
  • Una vez decidido, no vale la pena replantearse constantemente la decisión.
  • Lleva a aprender a equivocarse con sentido deportivo. La vida cotidiana está de pequeños fracasos, equivocaciones y cosas que no suceden como deseamos: hay que aprender a aceptarlas con sentido deportivo, sin caer en el derrotismo y el desencanto.
  • Aprender a improvisar.