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El arte de ser amables

  • La amabilidad es muestra de generosidad y tiene muchas manifestaciones: lleva a sonreir; a saludar con amabilidad; a pasar por alto manifestaciones inconvenientes; callarse posibles comentarios o bromas; a interesarse por los problemas del otro; a facilitar y valorar su trabajo; a dedicar tiempo a escucharle, aunque sea algo inoportuno; a no causarle molestias, etc.
  • La amabilidad no es un mero formalismo exterior: es manifestación de caridad cristiana y muestra de generosidad.
  • Hay que esforzarse por ser amable con todos, pero especialmente:
  • con las personas que nos molestan por alguna causa.
  • con las personas que son -o nos parecen- antipáticas.
  • con todos los que nos rodean, sin considerarlos seres anónimos, aunque nuestro trato con ellos sea mínimo:
    • el portero del edificio en que se entra (saludar, sonreir) .
    • el conductor de la guagua o autobús (saludar, sonreir, hacer caso a sus indicaciones, valorar su trabajo, disculpar su genio o sus errores de conducción por inadvertencia, sin recriminárselos).
    • las personas que se ocupan de la limpieza de las calles y edificios. Respetar su trabajo, valorarlo.
    • los vecinos (saludar, sonreir, pasar por alto las menudencias de la vida cotidiana).
    • el cartero (saludar, sonreir, hacer un comentario cordial al despedirse).
    • la vendedora del supermercado (saludar, sonreir, facilitar su trabajo).

Algunas preguntas y consideraciones para los que desean dar este Curso de vida cristiana

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¿Cómo formó Jesucristo a los Apóstoles en el siglo I?

El Evangelio de san Mateo recoge las siguientes instrucciones de Cristo a los doce Apóstoles.

Puede ser oportuno que los padres y educadores que impartan estas clases reflexionen y mediten sobre esas instrucciones.

Los Apóstoles no fueron unos simples “conocedores de la doctrina de Cristo”: fueron hombres que, tras su Muerte y Resurrección, asumieron fielmente las enseñanzas del Señor,

las hicieron vida de su vida y se comprometieron con ellas.

La tarea del que forma cristianamente es ayudar al otro a adquirir una forma nueva: la forma de Cristo; se trata de ayudarle a ser otro Cristo: el modelo es Cristo, y el modelador el Espíritu Santo.

No basta con transmitir unas ideas: se trata de ayudar a que el otro haga vida de su vida el mensaje de Cristo.

Es algo similar al que desea aprender a montar a caballo; no basta con tener ese deseo: hay que ejercitarse, superar obstáculos, adquirir experiencia, dedicarle tiempo…