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Sentimientos, sentimentalismo


Los sentimientos son muy importantes y decisivos para el hombre, y por tanto en la vida cristiana, porque son manifestaciones del corazón humano con el que el Señor quiere que le amemos, uniéndonos en todo a su Corazón, para que nuestros sentimientos se asemejen y se parezcan a los de Cristo.

— Cuando los sentimientos se conforman con Cristo son sentimientos buenos y positivos, porque para ser muy divinos hay que ser muy humanos.

— No se trata de obrar contra el propio corazón, sino de hacer que el propio corazón (ilusiones, sentimientos, proyectos) sea cada vez más de Cristo: se cada vez más un corazón cristiano.

— Poner el corazón en la Cruz significa ponerlo en las alegrías y dolores de Cristo, identificarse con los sentimientos del Crucificado.

— Los malos sentimientos, los sentimientos negativos nos llevan a alejarnos de Cristo. El sentimentalismo hace que el hombre se deje arrastrar por los sentimientos (malos o aparentemente buenos) que le apartan de la Voluntad de Dios.

Por ejemplo: enamorarse de una mujer es un buen sentimiento en general: pero los sentimientos sólo se dan en personas concretas.

En unos casos (el de las personas llamadas a santificarse en el matrimonio) ese sentimiento será camino de santidad; y en los casos de las personas ya casadas, enamorarse de otra mujer que no sea su esposa, ese sentimiento se convierte en un mal sentimiento (sentimiento de infidelidad), porque le aparta de Cristo y causa un mal grave a los suyos.

Un ejemplo concreto: las virtudes humanas y el aprendizaje del inglés


Para mostrar un ejemplo del modo de vivir algunas de estas virtudes, se aplican a la situación de una persona que desea aprender inglés:

  • Moderación: voy a dedicarle cinco horas de estudio al día a este idioma, no veinticinco, ya que también debo estudiar otras materias.

  • Equilibrio: no sólo voy a aprender inglés, porque debo estudiar más materias, y debo realizar otras actividades en diversos ámbitos: cuidar la vida espiritual, cultivar amistades, formarme culturalmente, hacer deporte…
  • Objetividad: sé que aprender esta lengua me costará bastante esfuerzo, porque no tengo facilidad para los idiomas, pero si trabajo con constancia, lo lograré.
  • Serenidad: No voy a pretender dominar este idioma en una semana: iré avanzando poco a poco, sin impacientarme.

  • Prudencia: Voy a preguntar cúal es la mejor Academia de inglés, pidiendo consejo a varias personas que hayan estudiado esa lengua.

  • Responsabilidad: Conozco el desembolso que supone matricularme en la mejor Academia de inglés, y el esfuerzo que debo poner para aprender ese idioma.

  • Capacidad de análisis: Voy a estudiar bien qué horario de la Academia es el que me conviene, el profesor, el método…

  • Espíritu crítico: No voy a matricularme en la primera Academia de Inglés que encuentre por la calle.
  • Control de los sentimientos: Aunque en estos momentos esté desanimado con el aprendizaje de los idiomas, me matricularé en la Academia.
  • Optimismo: Voy a plantearme las dificultades que se presenten en el aprendizaje del inglés como retos para superar, más que como una sucesión de pequeños fracasos.

  • Decisión y seguridad: Ya que lo he pensado bien y estoy decidido, ¡voy a matricularme hoy mismo!
  • Sentido común, sentido de la realidad y sentido del humor: Será mejor que me matricule mañana, porque hoy es domingo y está todo cerrado…