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6. ¿Qué se busca con el acompañamiento espiritual?

  • Se busca fundamentalmente un medio para identificarse con Cristo, una ayuda, un apoyo sobrenatural y humano en el camino personal de santidad, de acuerdo con la propia vocación divina.
  • Son indudables los grandes frutos que esa ayuda ha generado en muchas almas de todas las épocas, como se constata en las vidas de los santos de la Iglesia: Santa Teresa, san Francisco de Sales, san Alfonso María de Ligorio, San Juan Bosco… hasta los santos de nuestra época.
  • El acompañamiento espiritual debe ser siempre una llamada a enfrentarse personalmente con la propia conciencia; y también y ante todo, un estímulo para la práctica efectiva del bien, junto con una apertura de horizontes evangelizadores. Debe ser, además, aliento en los momentos difíciles, luz en momentos de confusión y consuelo en el dolor.
  • En este acompañamiento no se trata de imitar al director espiritual o a la persona que acompaña (aunque el buen ejemplo acerque tanto a Cristo), sino de imitar a Cristo, mediante el aliento del que acompaña. Por eso el director espiritual debe huir de cualquier tipo de personalismo del que ya hablaba san Agustín (Trat. Evang. S. Juan, 123). “Los que conducen las ovejas de Cristo como si fuesen propias y no de Cristo, demuestran que se aman a sí mismos y no al Señor”.

San Pedro y san Pablo

  • Los Apóstoles san Pedro y san Pablo nos mostraron con su vida y con su martirio que la alegría no significa ausencia de sufrimiento
  • San Pedro aconseja: «Alegraos en la medida en que participáis de los sufrimientos de Cristo, para que también os alegréis alborozados en la revelación de su gloria (1, Pedro, 14,13)Se lee en los Hechos de los Apóstoles que cuando fueron perseguidos y encarcelados, «marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre. Y no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día en el Templo y por las casas»(Hch 5,41-42).
  • San Pablo enseña que el cristiano se hace seguidor del Maestro «abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones (1Tes 1,6).Y escribe san Pablo sobre sí mismo: “Estoy lleno de consuelo y sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones» (2Cor 7,4).