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1) Personas de las más variadas profesiones y condiciones sociales.-

La dimensión subjetiva de la llamada universal a la santidad implica su dimensión objetiva. Esta realidad teológica se refleja desde el inicio en el Opus Dei. Por eso, pertenecen de hecho al Opus Dei personas de todas las condiciones sociales. La vocación al Opus Dei no tiene un carácter sectorial. Es además una “organización desorganizada” que se interesa por todas las almas: “de cien almas nos interesan cien”, repetía muchas veces san Josemaría..

El fenómeno pastoral y teológico es único. San Josemaría lo expresó a veces con una frase gráfica, tomada de la experiencia ordinaria: en las familias unidas y con todos sus miembros sanos, todos comen juntos, de un mismo puchero. Una familia sana sólo tiene un puchero, que se adecúa a las necesidades concretas de cada uno (cfr Carta, 29-IX-1957, nº 57, cit. o.c., p. 183).

3) Hombres y mujeres en el Opus Dei.-

Que la vocación al Opus Dei sea la misma para las mujeres que para los hombres es evidente, a la luz de las ya consideradas características peculiares de esta vocación.

También son idénticas las tres modalidades generales en que la vocación peculiar es personalizada: en efecto, todo lo señalado antes sobre la diversificación entre Numerarios, Agregados y Supernumerarios se refiere igualmente a las Numerarias, Agregadas y Supernumerarias. Es por eso igualmente idéntica la amplitud de acción apostólica; al Opus Dei pueden pertenecer, en efecto, y pertenecen de hecho, mujeres, solteras o casadas, de las más variadas condiciones sociales y de las más variadas profesiones: profesoras de universidad, campesinas, obreras, farmacéuticas, médicos, ingenieros, etc., llamadas cada una de ellas a santificar su propio estado y profesión.

La presencia de la mujer en el Opus Dei no solo comporta el hecho obvio de que la espiritualidad y la misión de la Prelatura alcanza no sólo a hombres, sino, con idénticas intensidad y extensión, también a mujeres; sino que constituye además un presupuesto necesario para que en el Opus Dei exista de hecho un espíritu de familia –de familia de vínculos sobrenaturales– que, como ya se dijo, no es otra cosa que un modo peculiar de realizarse una dimensión de la eclesialidad, es decir, del ser la Iglesia una verdadera familia Dei.