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Enseñanzas de los Apóstoles


Hechos de los Apóstoles: «Los Apóstoles se retiraron de la presencia del concilio muy gozosos, porque habían sido hallados dignos de sufrir aquel ultraje por el nombre de Jesús» (Act. 5,41).

S. Pablo considera la práctica de la mortificación como una manifestación del Espíritu Santo:

«Hermanos, no somos deudores a la carne, para vivir según la carne; porque si viviereis según la carne, moriréis; mas si con el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis; porque los que se rigen por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios» (Rom 8,12-14).

Y recuerda cual es el fin de la mortificación: «Y siendo hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Jesucristo, si padecemos con Él, para que seamos con Él glorificados» (Rom 8,17).

Explica en la Epístola a los Gálatas confirma esta doctrina: «los que son de Cristo tienen crucificada su propia carne con los vicios y las pasiones. Si vivimos por el Espíritu, caminemos también según el mismo Espíritu» (Gal 5,24,25). También en S. Pablo se encuentra la consideración de la m. como práctica ascética: «Haced morir los miembros del hombre terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, las pasiones deshonestas, la concupiscencia desordenada y la avaricia, que viene a ser una idolatría; por las cuales cosas descarga la ira de Dios sobre los incrédulos» (Col 3,5).