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¿A quien llama Dios a la santidad en esa partecica de la Iglesia, que es el Opus Dei?


  • La vocación al Opus Dei es una gracia, una luz y una llamada; es una determinación concreta de la vocación bautismal, que Dios concede a quien quiere.

    • Es una gracia.

    Con la vocación al Opus Dei, Dios concede su gracia, la ayuda espiritual interior y los dones necesarios que vivir segçun esa vocación.

    • Es una luz

La vocación al Opus Dei es una luz que permite ver que esa llamada es para mí; ilumina la llamada general a la santidad recibida en el Bautismo, personalizándola en mí. Esa luz revela el sentido de la misión en la vida.

  • Es una llamada

La vocación al Opus Dei es una llamada concreta dentro de la llamada universal a la santidad recibida en el Sacramento del Bautismo. Es el modo concreto con el que Dios quiere que unas personas vivan su vocación bautismal.


¿Qué relación hay entre la vocación cristiana y la vocación al Opus Dei?

La vocación al Opus Dei es un modo de vivir la vocación cristiana general, recibida en el Bautismo, que Dios quiere para unas personas determinadas.

La relación entre la vocación cristiana general y la vocación al Opus Dei es parecida a la relación entre el género y la especie. Es semejante a la relación que hay entre las coníferas y los pinos. Los pinos son coníferas; pero no todas las coníferas son pinos.

  • La vocación cristiana afecta a la totalidad de mi vida y lo abarca todo. Es una vocación genérica.
  • La vocación al Opus Dei también afecta a la totalidad de la vida, y también lo abarca todo, pero es una vocación específica.
  • No es una vocación sobreañadida: no es que yo sea del Opus Dei además de ser cristiano: Es un modo de vivir mi vocación cristiana: yo soy un cristiano del Opus Dei.


¡Si Dios me dijera claramente lo que debo hacer!

  • Dios se manifiesta habitualmente como un Dios escondido. No suele ser del todo claro porque quiere que corramos siempre el riesgo de la libertad en el discernimiento de nuestra vocación. Quiere que respondamos que sí por amor, no porque no tenemos más remedio.
  • Dios no se nos impone: no fuerza nuestra voluntad, ni nuestra cabeza. Dios es Amor y se esconde, por amor, respetando nuestra libertad y dándonos siempre toda la gracia necesaria para corresponder.

  • La vocación es una elección de Dios: no soy yo el que decide “en esta parte o en la otra”. Por eso, la vocación al Opus Dei no es fruto de un deseo personal, de una educación escolar o de un ambiente o una tradición familiar.
    • “La incorporación al Opus Dei es fruto de una vocación, de una llamada divina. En otras palabras, no es fruto de la mera decisión personal que, al advertir algo bueno, tiende a hacerlo propio –lo que, con lenguaje vulgar, puede designarse con el simple apuntarse a una tarea-, sino de una decisión que surge del saberse llamado por Dios”. Fernando Ocáriz, en el Opus Dei en la Iglesia, pág. 162
  • La luz de la vocación al Opus Dei da fuerza y auxilio para asumir la propia vocación bautismal con plenitud.

  • Lectura: la vocación es una luz
  • La vocación al Opus Dei es una responsabilidad; un talento que hay que hacer rendir.
  • Es el “ciento por uno” (Mateo, 19, 29).

  • Es una entrega plena: el Opus Dei se injertaen toda mi vida, vivificándola.

    “Encuentro vocacional pleno, repito, porque –cualquiera que sea el estado civil de la persona- es plena su dedicación al trabajo y al fiel cumplimiento de sus propios deberes de estado, según el espíritu del Opus Dei.

    Por esto, dedicarse a Dios en el Opus Dei no implica una selección de actividades, no supone dedicar más o menos tiempo de nuestra vida para emplearlo en obras buenas, abandonando otras. El Opus Dei se injerta en toda nuestra vida”.

    San Josemaría, Carta