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33. Serenidad:

Esta virtud lleva al autocontrol, a ser dueños de nuestro ánimo, y a cultivar la estabilidad de ánimo. Nace de la ponderación en el juicio y en la acción y lleva a obrar con sosiego interior y exterior. Es fruto de muchas otras virtudes. Un cristiano encuentra sosiego y serenidad al saberse hijo de Dios, en manos de Dios y no de un destino ciego y caprichoso.

Si eres paciente en un momento de ira,
escaparás a cien días de tristeza.

Proverbio chino

Cualquiera puede enfadarse,
eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada,
en el grado exacto,
en el momento oportuno,
con el propósito justo
y del modo correcto,
eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Aristóteles (Ética a Nicómaco)

Para cultivar la serenidad es conveniente:

  • Darle a los sucesos de la vida propia y ajena la importancia que tienen, ni más ni menos.
  • Más que enfatizar los problemas, procurar resolverlos en la medida que se puedan, aceptando aquellos que no se sepan o puedan resolver a corto o largo plazo.
  • No olvidar que los nervios y el sentido trágico no resuelven los problemas: suelen servir sólo complicar aún más las cosas.
  • Llamar la atención, el deseo de que nos compadezcan, la actitud de queja, el no querer aceptar la realidad: son causas todas ellas que explican por qué son pocas las personas que, ante las contradicciones de la vida, reaccionan con serenidad.
    A las cosas hay que darle la importancia que tienen, ni más ni menos. O dicho en otros términos, es conveniente atenerse sobriamente a la realidad, si no la vida se complica innecesariamente. (M. A. Martí. La Madurez)


2. ETAPAS EN LA ADOLESCENCIA Y ACCION EDUCATIVA

Como decíamos antes, la adolescencia es el período de tiempo en el que se producen los cambios desde la inmadurez propia del niño a la madurez propia del adulto.

El individuo maduro es aquel que es capaz de orientar su propia vida según el sentido de la existencia, con criterios propios. Desde el punto de vista intelectual o mental, el individuo maduro es aquel que es capaz de juzgar con independencia y objetividad, con sentido crítico. Desde la vertiente afectiva, posee autocontrol de las emociones y es capaz de aceptar los fracasos sin grandes conmociones interiores. Desde el aspecto social, está dispuesto a colaborar en las tareas colectivas, es tolerante con los demás y es capaz de asumir su propia responsabilidad .

Esto, a mi modo de ver, es un objetivo tendencial, que dura toda la vida. Pienso que hombre, alcanza la madurez perfecta, por eso su educación ha de ser continua.

El objetivo primordial de la adolescencia es conquista de la propia madurez personal. Los cambios físicos que experimenta el niño en la pubertad sorprenden al propio niño, que progresivamente advierte, como si su fuerza se multiplicara y cualquier trabajo físico supone escaso esfuerzo.

El desarrollo intelectual le permite el descubrimiento del “propio yo psicológico”, lo cual unido al desarrollo físico impresionante, explica el afán de autodeterminación del adolescente. Expresión de ello es la ruptura de la anterior dependencia del adulto y la búsqueda de la libertad entendida como independencia.

Su intelecto, aunque cada vez más capaz, choca una y otra vez, con la inexperiencia y los subsiguientes fracasos. Esta alternativa entre sentirse superior y sentirse inferior explica la inestabilidad propia del adolescente, fenómenos que pueden potenciarse o prolongarse debido a un proteccionismo innecesario o, por el contrario, los padres abandonan al adolescente como “revancha” a los devaneos de autosuficiencia de su hijo.