Archivo de la etiqueta: abandono

Los primeros cristianos se opusieron sin complejos los modelos de vida paganos.

index_clip_image002_000310

Clemente de Alejandría mostraba en su Pedagogo las paradojas crueles del mundo pagano que mostraba los signos de la cultura de la muerte actual (aborto, abandono, etc.):

“[los paganos] abandonan en la calle a los niños concebidos en casa, mientras recogen pajaritos (…). No acogen a los huérfanos, pero crian papagayos (…). Hacen ostentación de su riqueza, diciendo que su caballo, su finca, su siervo, su oro, valen quince talentos. Pero ellos valen tres céntimos”.

“Para ocultar la fornicación, usan medicinas mortales que acarrean la destrucción total, tanto del feto como del amor”.

Aprender a descansar como cristianos

  • Un cristiano procura santificar todas las realidades. El descanso es una de ellas, con todo lo que incluye: deporte, diversión, etc.
  • La experiencia muestra que se descansa humanamente cuando se sabe descansar en Dios, por medio del abandono en la divina Providencia y la filiación divina.

    Lo que más agota interiormente al hombre es el pecado, el egoísmo; las vueltas a uno mismo, la visión humana, la insinceridad, la tensión por triunfar o por no fracasar, el qué diran, etc.

  • Conviene descansar por amor de Dios y caridad con los demás: los nervios, los prontos de malhumor, las reacciones desproporcionadas suelen ser, con frecuencia, fruto (entre otras causas) de trabajos llevados con poco orden. Ese orden en el trabajo es particularmente necesario en los trabajo poco ordenados (por ejemplo, el de un ejecutivo, el de un periodista). Como es sabido, el cansancio tiende a exagerar y a agrandar las dificultades.

Sui: con niños de raza gitana de Madrid

Desde los primeros cursos de carrera, compaginaba sus estudios de Filosofía con una gran preocupación por los más necesitados. Ya licenciado, puso un gran empeño en sacar adelante una pequeña ONG: SUI (Solidaridad Universitaria Internacional) para atender a niños de zonas marginales; niños de etnia gitana que vivían en poblados de chabolas de las afueras de Madrid o de naciones como Guatemala o México.

En Sui participaban varios cientos de chicas y chicos universitarios, en distintos proyectos de ayuda social a veinticinco focos de marginación en Madrid, los más conflictivos: entre ellos la Celsa, la Quinta, el Pozo del Huevo, las Cárcavas, los Berrocales, la Quinta, el Cañaveral, Roquetas -el mal llamado Bronx-, Torregrosa, la Jungla, etc. Su actividad beneficiaba a unas tres mil personas, que sufrían las consecuencias de la marginación, el abandono y la falta de integración, como los emigrantes, enfermos y discapacitados.

Los voluntarios, con el alento de Vicente, de ocupaban también de enfermos de SIDA, inmigrantes y niños a los que se había quitado la patria potestad por abandono, malos tratos o criminalidad.

Estas chicas y chicos se enfrentaban a distintos problemas: los asentamientos chabolistas presentaban un problema esencialmente ético-cultural, porque se habían convertido en drogochabolarios; los inmigrantes padecían -y padecen- sobre todo pobreza material; mientras los niños separados de la patria potestad de sus padres por malos tratos y otros abusos, sufrían secuelas psico-emocionales, que degeneran con frecuencia en una desmotivación crónica”.

Vicente fue durante casi una década el alma de Sui, inspirado en la doctrina social de la Iglesia y en las enseñanzas en este ámbito del entonces Beato Josemaría Escrivá.
Cuando algunas de las familias que vivían en barrios marginales fueron trasladadas a un nuevo edificio, llamado “El Ruedo”, dentro de la ciudad, Vicente siguió acudiendo allí, con un grupo de amigos suyos, para que no se perdiese el trato con esos muchachos. Hablaba con ellos y procuraba que recibiesen clases de apoyo escolar.

La tarea era difícil: no disponían de ningún local y tanto la catequesis como las clases se daban en plena calle. Sin embargo, fue conociendo con tenacidad y constancia a las familias de esos chicos, hasta que logró organizar charlas de formación familiar para sus padres y madres.