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Fruto del abandono en Dios: la paz del corazón

  • San León Magno: La paz del cristiano proviene de estar unido a la voluntad de Dios (Sermón 9).
  • Santa Margarita: “Por encima de todo, conservad la paz del corazón, que es el mayor tesoro. Para conservarla, nada ayuda tanto como el renunciar a la propia voluntad y poner la voluntad del Corazón divino en lugar de la nuestra. (Cartas)

Voluntarismo

En la vida espiritual se entiende como voluntarismo un modo de obrar que prescinde de Dios y acaba confiando sólo en las propias fuerzas humanas, en la propia voluntad.

El voluntarista piensa él se hará santo a sí mismo; como la santidad fuera cuestión de esfuerzo de voluntad: el fruto de “empeñarse”, de poner más vehemencia en lo que se hace.

Al voluntarista le mueve muchas veces más el orgullo de “no fallar” que el amor a Dios y le cuesta abandonarse en Dios porque no confía, por encima de todo, en la misericordia y en la gracia, olvidando que Dios -y sólo Dios- es el que santifica.

La formación cristiana debe llevar a comprender –no sólo a vivir- esta realidad. En caso contrario, los fallos en los que, por debilidad, pueda incurrir una persona poco madura, pueden convertirse para ella en un foco de rigidez, de tensión interior y desasosiego, que le pueden quitar la paz interior.

Sin esa maduración espiritual, la simple adhesión intelectual, voluntarista, puede generar un conflicto en tiempos de dificultad interior o de cansancio.

Algunas manifestaciones de desprendimiento

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Abandono en Dios

Cristo nos enseñó a vivir abandonados en las manos de nuestro Padre Dios

“no os inquietéis, en orden a vuestra vida, sobre lo que comeréis; ni en orden a vuestro cuerpo, sobre qué vestiréis. Importa más la vida que la comida, y el cuerpo que el vestido. Fijaos en los cuervos: no siembran, ni siegan, no tienen despensa, ni granero; y, sin embargo, Dios los alimenta. pues, ¡cuánto más valéis vosotros!…

Mirad cómo crecen los lirios: no trabajan, ni hilan; y, no obstante, os aseguro que ni Salomón, con toda su magnificencia, estuvo jamás vestido como una de estas flores. Pues, si a una hierba que hoy crece en el campo y mañana se echa al fuego, Dios así la viste, ¿cuánto más hará con vosotros, hombres de poquísima fe?

Sobriedad

  • La libertad interior del hombre ante los bienes y riquezas se denomina sobriedad.
  • En sentido estricto, la sobriedad es la moderación, en el comer y en el beber.

Uso del tiempo

Existe un “desprendimiento del tiempo”, que es quizá la riqueza personal que más cuesta entregar. A veces es más fácil hacer una limosna y desprenderse de algo de dinero que desprenderse de “mi tiempo“: tiempo para rezar; tiempo para ocuparse de los demás; tiempo para hacer un recado que me encarga mi madre; tiempo para escuchar a mi padre que quiere contarme algo; tiempo para hacer un favor a un amigo; tiempo para realizar obras de misericordia, como atender a enfermos que viven en soledad, etc.