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Mundo


Este término tiene dos acepciones distintas, una positiva y otra negativa, que se entienden según el contexto de la frase en la que se emplea:

— Primera acepción: mundo como realidad en la que vive el laico cristiano. Esa realidad no debe entenderse “como un dato externo y ambiental, sino como una realidad destinada a obtener en Jesucristo la plenitud de su significado” (Christifideles laici, 15).

— Segunda acepción: mundo como realidad desordenada por el pecado (Mundo, demonio y carne).

— Los cristianos deben procurar ser del mundo sin ser mundanos. Eso significa: ser cristianos que se esfuerzan por santificar las realidades del mundo (primera acepción) pero sin pactar con el mundo (es decir, con el pecado que hay en el mundo) (segunda acepción).

Actitud de la Iglesia con respecto al cuerpo

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  • Lectura previa: El respeto al cuerpo según san Pablo, por Juan Pablo II

I Epístola de San Pablo a los Corintios: ¿Acaso no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, [10] ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios.

[11] y esto erais algunos. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre de Jesucristo el Señor y en el Espíritu de nuestro Dios.

[12] Todo me es lícito; pero no todo conviene. Todo me es lícito; pero no me dejaré dominar por nada. [13] La comida para el vientre, y el vientre para la comida. Pero Dios destruirá lo uno y lo otro. Por otra parte, el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. [14] y Dios, que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros por su poder

[15] ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿voy a tomar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una meretriz? De ninguna manera. [16] ¿No sabéis que el que se une a una meretriz se hace un cuerpo con ella? Porque, dice la Escritura: Serán los dos una sola carne. [17] En cambio, el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él.

[18] Huid de la fornicación. Todo pecado que un hombre comete queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica peca contra su propio cuerpo. [19] ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? [20] Habéis sido comprados mediante un precio. Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo.

El cristiano ha de ver en el sexo y en lo genital concretamente, no algo malo, sino una facultad concedida por Dios al hombre, relacionada intrínsecamente y en su más profunda dimensión con el matrimonio, porque el poder de transmitir la vida, que es una componente esencial de la genitalidad, está por su naturaleza orientado a un fin que suera lo individual.

Es un presupuesto para la conservación y extensión de la especie humana, de tal modo que Santo Tomás llega a llamarlo “un bien de calidad superior”.

J. L. Soria, El sexto mandamiento

Mujer y varón: algunas ideas claves sobre la castidad

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  • La diferencia sexual entre el varón y la mujer ha sido querida por Dios y se ordena al amor y la fecundidad.
  • La sexualidad “no es algo puramente biológico, sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal” (Catecismo, 2361).
  • “La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro” (Catecismo, 2332).
  • Como consecuencia del pecado, la capacidad sexual tiende a servir al egoísmo: este desorden se remedia con la virtud de la castidad.

  • La castidad es una virtud positivaLectura: Una afirmación gozosa
  • La castidad es una virtud eminentemente personal, que exige un esfuerzo personal
    Sin esfuerzo, sin combate espiritual, no se puede alcanzar ninguna virtud.
  • “Hay algunos que quieren ser humildes, pero sin ser despreciados; quieren contentarse con lo que tienen, pero sin pasar necesidad; ser castos, pero sin mortificar su cuerpo; ser pacientes, pero sin que nadie los ultraje. Cuando tratan de adquirir virtudes, pero rehúyen los trabajos que las virtudes llevan consigo, es como si no queriendo saber nada de los combates en el campo de batalla, quisieran ganar la guerra viviendo cómodamente en la ciudad”.

    San Gregorio Magno, Moralia, 7, 28, 34

  • A la vez, “implica un esfuerzo cultural (Catecismo, 2344), ya que “el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la sociedad están mutuamente condicionados”.
  • “En estos momentos de violencia, de sexualidad brutal, salvaje, hemos de ser rebeldes. Tú y yo somos rebeldes: no nos da la gana dejarnos llevar por la corriente, y ser unas bestias.

    Queremos portarnos como hijos de Dios, como hombres o mujeres que tratan a su Padre, que está en los Cielos y quiere estar muy cerca —¡dentro!— de cada uno de nosotros” (Forja, 15).