Archivo de la categoría: CRISTO EN LA VIDA COTIDIANA

Llevaban una vida corriente, pero llena de sentido cristiano

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Carta a Diogneto:

(los cristianos) habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos; y todo lo soportan como extranjeros. Toda tierra es para ellos patria y toda patria, tierra extraña. Se casan, igual que todos; tienen hijos, igual que todos; pero no los abandonan cuando nacen… Aunque viven en la tierra, son ciudadanos del Cielo. Obedecen las leyes que están establecidas, pero su vida sobrepasa esas leyes… Para decirlo brevemente: lo que el alma es en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo.


“Habitando en ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que le tocó a cada uno, se adaptan al vestido, a la comida y a los diversos géneros, usos y costumbres del país, dando muestras de un tipo de conducta admirable y sorprendente, como reconocen todos.

Los primeros cristianos procuraban cumplir sus deberes cívicos

index_clip_image0018San Justino: En cuanto a tributos y contribuciones, nosotros procuramos cumplirlos antes que nadie (Apología, I, 17)

Defendían sus derechos

San Justino: se respetan todas las religiones, menos la cristiana:

La primera prueba es que aunque nosotros digamos cosas semejantes a los griegos, somos los únicos a quienes se odia por el nombre de Cristo y, sin cometer crimen alguno, se nos quita la vida como a pecadores. Y ahí tenéis que unos acá y otros allá, dan culto a los árboles, a los ríos, a los ratones, a los gatos, a los cocodrilos, a una muchedumbre de animales irracionales…

Lo único que vosotros nos podéis recriminar es que no veneramos a vuestros dioses y que no ofrecemos libaciones y grasas a los muertos…. Ahora bien, sabéis perfectamente que los mismos animales que unos consideran dioses, son fieras para otros, y para otros, víctimas para sus sacrificios.

Una tentación al constante acecho de los cristianos del siglo XXI: el escapismo de la mística ojalatera: ojalá estudiara otro curso; ojalá fuera yo de otra manera; ojalá tuviera una moto acuática…

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Los cristianos de este momento histórico, siguiendo las enseñanzas el Señor y el ejemplo de los primeros cristianos, debemos procurar llevar a Cristo el mundo que nos ha tocado vivir y santificarnos sin escapismos, lamentos, nostalgias de tiempos mejores, quejas…

San Josemaría:

La vocación cristiana consiste en hacer endecasílabos de la prosa de cada día. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria…

Vivir santamente la vida ordinaria, acabo de deciros. Y con esas palabras me refiero a todo el programa de vuestro quehacer cristiano.

Dejaos, pues, de sueños, de falsos idealismos, de fantasías, de eso que suelo llamar mística ojalatera –¡ojalá no me hubiera casado, ojalá no tuviera esta profesión, ojalá tuviera más salud, ojalá fuera joven, ojalá fuera viejo!…–, y ateneos, en cambio, sobriamente, a la realidad más material e inmediata, que es donde está el Señor: mirad mis manos y mis pies dijo Jesús resucitado: soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo (Luc 24, 39).

Son muchos los aspectos del ambiente secular, en el que os movéis, que se iluminan a partir de estas verdades. Pensad, por ejemplo, en vuestra actuación como ciudadanos en la vida civil.

Un hombre sabedor de que el mundo –y no sólo el templo– es el lugar de su encuentro con Cristo, ama ese mundo, procura adquirir una buena preparación intelectual y profesional, va formando –con plena libertad– sus propios criterios sobre los problemas del medio en que se desenvuelve; y toma, en consecuencia, sus propias decisiones que, por ser decisiones de un cristiano, proceden además de una reflexión personal, que intenta humildemente captar la voluntad de Dios en esos detalles pequeños y grandes de la vida.