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1 de agosto de 1994

El día 1 de agosto por la mañana hizo un rato de oración y asistió a la Santa Misa en el Colegio Mayor Ciudad Vieja. Hizo unos encargos y concluyó todas las gestiones económicas que se le habían encargado en el campo de trabajo. Como de costumbre, terminó su trabajo en perfecto orden.

Desde las diez y media de la mañana hasta pasadas las once estuvo de tertulia, con el resto del grupo, con Mons. Eduardo Fuentes, Obispo de la diócesis de Sololá, a la que pertenecía la zona en la que se había desarrollado el campo de trabajo. El Obispo les agradeció su trabajo profesional y evangelizador con aquellas gentes.

A continuación, todos los del grupo, junto con dos sacerdotes, fueron a darse un baño a una playa. A Vicente se le veía felíz, sereno, con la sensación del deber cumplido, preocupándose de los demás, como siempre, pendiente de todos los detalles.

A los pocos minutos de entrar en el agua, cuando se estaba bañando con los demás, se sintió agotado. Padeció un desfallecimiento repentino y una ola lo arrastró. La siguiente ola lo devolvió a la arena, ya exánime. Todo indicaba que había sufrido un paro cardíaco.

Intentaron reanimarle durante bastante tiempo. Pensando que se encontraba todavía vivo, uno de los dos sacerdotes que estaban en el grupo le dio la absolución.

Yo fui testigo de muchos años de su vida y de su muerte santa. Falleció en la plenitud de la vida y también de los deseos de amor a Dios y de servicio a los demás. Se le trasladó a Madrid, donde fue enterrado en la tarde del día 4 de agosto, en el cementerio de la Almudena de Madrid.

Temperamento y carácter

Podría decirse que el temperamento es como la caja de la guitarra y el carácter como las cuerdas de la guitarra, que se van templando con el ejercicio de las virtudes



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¿Qué es el temperamento?

Es la parte heredada de nuestra personalidad, la constitución particular de cada individuo, fruto de sus características fisiológicas y orgánicas.

Se le suele llamar “modo de ser”: “es una persona de temperamento apasionado”; -se suele decir- “es de temperamento tranquilo”.

  • El temperamento es un punto de partida, y ofrece un posible desarrollo positivo y otro negativo.
  • Mediante el ejercicio de las virtudes el temperamento se va templando como las cuerdas de la guitarra.
  • Una cuerda excesivamente tensada se acaba rompiendo y una cuerda sin tensar no sirve para nada.
  • Del mismo modo, dependiendo de como cultive las virtudes, una persona de temperamento apasionado puede acabar siendo un santo ferviente o un fanático alocado.
  • Y una persona de temperamento tranquilo puede acabar siendo un hombre sereno o un indolente apático.

¿Qué es el carácter?

Es la parte no heredada, voluntaria, de nuestra personalidad; el conjunto de cualidades y rasgos psíquicos, afectivos y morales, que se conjugan con los heredados y adquiridos, y acaban conformando el modo de ser y de comportarse de cada persona.

¿Qué se necesita para formar cristianamente a los demás?

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En primer lugar, se necesita dar buen ejemplo con la propia vida y darse cuenta de la necesidad de formarse mejor uno mismo y poner los medios.
Eso exige conocer la Sagrada Escritura, las enseñanzas de Jesucristo, y meditar sobre ellas; acudir a medios formativos, estudiar y reflexionar sobre la propia fe, conocer las enseñanzas del Magisterio, leer los escritos de los Padres, de los Santos, pedir consejo…

No basta con desear ser un buen cristiano (un buen padre, un buen catequista, etc.) : hay que aprender a serlo, y cualquier aprendizaje exige esfuerzo.
La lectura del artículo Lectura y formación puede dar luces sobre este punto.
Y luego está la necesidad de dar buen ejemplo: fray ejemplo sigue siendo el mejor predicador.