Yo no hago nada malo…


  • Objeción: Yo no hago nada malo. Como la sexualidad es algo bueno, es lógico seguir las inclinaciones naturales del cuerpo.
  • Una respuesta cristiana:
  • No somos ángeles. Sufrimos las consecuencias del pecado original. La naturaleza del hombre no es pura: es una naturaleza caída que tiende al pecado.
  • Todos conocemos nuestra “natural inclinación” a la pereza, a la soberbia, a la vanidad, al egoísmo, etc., que nos exigen un esfuerzo continuo para luchar contra esas tendencias desordenadas, ayudados por la gracia de Dios.Y aunque tendemos naturalmente a la violencia, no nos dejamos llevar por sus impulsos: por ejemplo, nuestro cuerpo nos dice que le gustaría pegarle al árbitro cuando pierde nuestro equipo de fútbol, pero contenemos esa inclinación natural de nuestro cuerpo.

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