Vale la pena

Durante el entierro, un grupo numeroso de muchachos -algunos de ellos de raza gitana- fueron entregando varios ramos de flores sencillas a su madre, como muestra de gratitud por todo lo que Vicente había hecho por ellos.

Cuando le pidieron a su madre unas palabras para las cintas que llevaban las coronas de flores, indicó que se pusiera: “Vale la pena”. Esas tres palabras resumían certeramente toda la vida de Vicente: intensa, hermosa y fecunda.

José Miguel Cejas

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