Trabajar y descansar con orden


  • Una persona ordenada en su trabajo es aquella que sabe situar el trabajo en su justo punto. Por eso, es conveniente:
    • Aprender a darle a cada asunto la importancia que tiene, sin exagerar.
    • No exagerar el alcance de los triunfos y fracasos profesionales (primero en el estudio; luego, en la profesión) que suelen ser muy relativos.
    • Procurar guardar un equilibrio interior y exterior frente a los problemas y dificultades, sin inhibirse ni excederse en la implicación personal.

    • Recordar que el día tiene 24 horas y que hay que hacer muchas cosas, pero que no todas las cosas pueden ni deben hacerse dentro del marco de esas 24 horas.
  • El desorden del trabajo -“la trepidación”- lleva al desorden del descanso, y con frecuencia –por su propia dinámica- lleva a planes de descanso que a veces son excesivos y exagerados, etc.
  • Aunque nuestra sociedad nos presente la imagen del “ejecutivo trepidante” como modelo de “alta eficacia”, la realidad manifiesta lo contrario. La trepidación, si está reñida con el orden y el sosiego, con la reflexión y la inteligencia, suele dar pocos frutos.
  • Además, una excesiva trepidación en el trabajo puede revelar:
  • falta de realismo y de humildad.
  • unas ambiciones desmedidas, con espectativas desmesuradas que no se corresponden habitualmente con la realidad.
  • miedo a fracasar, que lleva a poner medios excesivos y desproporcionados para conseguir el éxito.
  • falta de orden y planificación.
  • pereza, que lleva a dejar las cosas para el final.
  • un activismo perezoso interior que lleva a hacer muchas cosas, pero desordenadamente, realizando primero no las más urgentes sino las que más apetecen.

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