San Juan y el joven rico


  • San Juan

San Juan, el Apóstol joven, respondió al momento a la llamada del Señor. “Lo mismo sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. [11] Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron”. (Lucas)

La figura de san Juan es un ejemplo de entrega generosa y alegre en la juventud, frente al egoísmo del joven rico.

  • El joven rico

Evangelio de San Lucas: Cierto personaje distinguido le preguntó: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? [19] Le respondió Jesús: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno solo, Dios. [20] Sabes los mandamientos: no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre. [21] El respondió: Todo esto lo he guardado desde la adolescencia. [22] Después de oírlo le dijo Jesús: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en los Cielos. Luego, ven y sígueme. [23]

Pero al oír estas cosas, se puso triste, porque era muy rico. [24] Viéndole entristecerse, dijo Jesús: ¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios! [25] Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios. [26] Los que escuchaban dijeron: ¿Entonces quién puede salvarse? [27] El respondió: Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.

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