Olvido de sí, entrega a los demás, por amor a Dios.

index_clip_image0013


  • Para responder generosamente a las llamadas de Cristo, para servir a Cristo, se necesita cultivar el “olvido de sí”.
  • En la vida cristiana se llama olvido de sí a aquella situación en la que el alma vive pendiente de la Voluntad de Dios, llena de caridad hacia los demás y olvidada de sus problemas personales.
  • Un alma olvidada de sí, vive pendiente de Cristo y ve a Cristo en los demás: Cristo adolescente, Cristo joven, Cristo anciano, Cristo enfermo.
    • El olvido de sí no supone ningún tipo de anulación personal: es cumplir el deseo de san Pablo: que Cristo viva en mí.

    • Para alcanzar el olvido de sí —tarea de toda una vida—, hay que pedírselo al Señor, procurando:— llenar el corazón (ilusiones, aspiraciones, deseos) de Dios y de todo lo que lleva a Dios.

      — luchar contra el egoísmo, apartando los pensamientos que centren en uno mismo.

      — no fomentar ese tipo de pensamientos que parecen buenos, pero que de hecho son tentaciones, porque centran el combate espiritual en uno mismo (del tipo: “¿me estoy haciendo santo? ¿Avanzo? ¿Retrocedo?”) y no en el abandono y la correspondencia a la gracia de Dios.

      — cultivar el perdón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *