NO TODO ES RELATIVO EN EL PUDOR

Puede afirmarse que si bien hay ciertas manifestaciones del pudor que son relativas, cambiantes según determinadas circunstancias, no todo es relativo en el pudor. Y sobre todo, es indudable que el pudor ha de estar presente en toda situación humana y manifestarse adecuadamente a la circunstancia.

La Iglesia — Madre y Maestra — enseña la existencia de unas leyes del pudor cristiano (Pío XII, Enc. Sacra virginitas). Algunas son cambiantes, relativas. Pero hay también leyes permanentes, que todo hombre adulto (se excluyen por tanto, niños y gentes muy primitivas) conoce por instinto y sabe que le obligan moralmente, aunque — como acontece con tantas otras materias — pueda haberse cauterizado la conciencia y las haya perdido de vista.

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