Entonces, ¿el cristianismo está en contra del placer?

  • No; y dejando claro que esta reprobación no es algo específico del cristianismo, conviene recordar que el cristianismo acepta y ensalza el sentido satisfactorio del ejercicio sexual, cuando se realiza respetando su verdadero fin: el encuentro en el amor entre un hombre y una mujer, que se entregan mutuamente.

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