El arte de ser amables

  • La amabilidad es muestra de generosidad y tiene muchas manifestaciones: lleva a sonreir; a saludar con amabilidad; a pasar por alto manifestaciones inconvenientes; callarse posibles comentarios o bromas; a interesarse por los problemas del otro; a facilitar y valorar su trabajo; a dedicar tiempo a escucharle, aunque sea algo inoportuno; a no causarle molestias, etc.
  • La amabilidad no es un mero formalismo exterior: es manifestación de caridad cristiana y muestra de generosidad.
  • Hay que esforzarse por ser amable con todos, pero especialmente:
  • con las personas que nos molestan por alguna causa.
  • con las personas que son -o nos parecen- antipáticas.
  • con todos los que nos rodean, sin considerarlos seres anónimos, aunque nuestro trato con ellos sea mínimo:
    • el portero del edificio en que se entra (saludar, sonreir) .
    • el conductor de la guagua o autobús (saludar, sonreir, hacer caso a sus indicaciones, valorar su trabajo, disculpar su genio o sus errores de conducción por inadvertencia, sin recriminárselos).
    • las personas que se ocupan de la limpieza de las calles y edificios. Respetar su trabajo, valorarlo.
    • los vecinos (saludar, sonreir, pasar por alto las menudencias de la vida cotidiana).
    • el cartero (saludar, sonreir, hacer un comentario cordial al despedirse).
    • la vendedora del supermercado (saludar, sonreir, facilitar su trabajo).

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