El combate espiritual por la virtud de la Santa Pureza

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Ámbitos de combate de la Virtud de la Pureza. La sensibilidad

Dominio de la curiosidad


La sensibilidad obedece a múltiples estímulos: físicos, psíquicos, etc.

Una fuente de esos estímulos puede provenir de la curiosidad, que conviene dominar y encauzar rectamente, para amar a Cristo con todo el cuerpo, con toda el alma.

Una curiosidad no mortificada, sin control, puede llegar insensiblemente a convertirse por lo menos en ocasión de pecado contra la castidad, si no en pecado mismo.
Una persona fisgona, oliscona y ventanera, que se entretiene en espiar lo que hacen los vecinos o las vecinas, que a los pocos días de vivir en una casa ya sabe el horario de levantarse y acostarse de todos los habitantes de las casas cercanas, será fácil que caiga en pecados de impureza, porque lleva una vida sin mortificación, porque busca satisfacer la curiosidad como entretenimiento o compensación de otros aspectos de su vida y porque está jugando peligrosamente en la cuerda floja del pecado.

J. L. Soria. El sexto mandamiento

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