8. Anatema contra la homosexualidad y el lesbianismo.

La condena de la homosexualidad masculina está expresamente mencionada, se la considera como algo aberrante: “No te acostarás con varón como con mujer; es abominación” (Lev 18,22). A los homosexuales se le castigará con la muerte: “Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación; morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos” (Lev 20,13). En esta misma línea se prohibe que “la mujer lleve ropa de hombre” y que “el hombre se ponga vestido de mujer” (Dt 22,5).

El pecado de Sodoma era la homosexualidad: “abusar de ellos (los hombres)”. De aquí el castigo de la ciudad de Sodoma, de la que deriva el nombre de “sodomitas” (Gén 19,5).

El libro de la Sabiduría afirma que la “inversión de los sexos” se origina en la falta de religiosidad y en el culto a los ídolos (Sab 14,26). Por eso destaca que la homosexualidad era vicio ordinario en los pueblos paganos (Lev 20,23).

El lesbianismo -tan frecuente en el paganismo- no se menciona en el A.T. “La homosexualidad femenina no está expresamente condenada en el Antiguo Testamento; pero el lesbianismo, según Maimónides, está condenado implícitamente en la prohibición de las abominaciones de otros pueblos, como en Egipto”

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