4.1.2.1. Enseñanzas de Jesucristo

Los textos explícitos de los Evangelios son más bien escasos. Jesús menciona entre los pecados que manchan al hombre, “los adulterios (moigeîai) y las fornicaciones (porneîai)” (Mt 15,19). En lugar paralelo, San Marcos además de “fornicaciones” (porneîai) y “adulterios” (moigeîai)”, añade “impudicias (ásélgeia)” (Mc 7,21-22).

No deja de sorprender la radicalidad con que Cristo condena el adulterio sólo de deseo: “Habéis oído que fue dicho: No adulterarás. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en el corazón” (Mt 5,27-28). Esta expresión es preciso considerarla en el contexto de las contraposiciones que establece entre la vieja y la nueva Ley.

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