3. La fornicación del varón.

La primera legislación judía recoge las penas que caerán sobre el hombre que fornica con una virgen: “Si un hombre seduce a una virgen, no desposada, y se acuesta con ella, le pagará la dote, y la tomará por mujer. Y si el padre de ella no quiere dársela, el seductor pagará el dinero de la dote de las vírgenes” (Ex 22,15-16). (Dt 22, 28-29). “Ante un padre y una madre avergonzaos de la fornicación… avergüenzate de mirar a la prostituta… no claves los ojos en mujer casada, no tengas intimidades con la criada -¡no te acerques a su lecho!-“ (Eclo 41, 17-24).

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