13. ¿Qué más se necesita para orar bien?

  • Fe. Recuerda san Agustín: “si la fe falta, la oración es imposible. Luego, cuando oremos, creamos y oremos para que no falte la fe. La fe produce la oración, y la oración produce a su vez la firmeza de la fe”. (Catena Aurea).
  • Humildad. Háblale al Señor como los pobres y enfermos del Evangelio. No como el fariseo, sino como el publicano pecador, diciéndole: ¡Dios mío, ayúdame, que no sé rezar, que soy un pobre pecador”… y estarás empezando a rezar.
  • Confianza. Acude al Señor con la seguridad de que te oye, y que quizás está esperando que seas tenaz y constante en tu oración, como la “viuda inoportuna” de la que habla el Evangelio, que pedía y oraba sin desfallecer, para concederte lo que le pides, si es conveniente.
  • Sinceridad. Háblale al Señor como un hijo habla a su padre.
  • Valentía. Pregúntale, sin miedo: Dios mío, ¿Qué quieres de mí?
  • Generosidad: La oración generosa lleva a estar dispuesto a hacer la Voluntad de Dios.
  • Perseverancia. Conviene rezar un día y otro, sin desanimarse, sabiendo que Dios nos escucha siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *