1. ¿Cuál es el sentido de la oración de meditación?


  • Enseña el Catecismo de la Iglesia:

2699 El Señor conduce a cada persona por los caminos de la vida y de la manera que él quiere. Cada fiel, a su vez, le responde según la determinación de su corazón y las expresiones personales de su oración.

No obstante, la tradición cristiana ha conservado tres expresiones principales de la vida de oración: la oración vocal, la meditación, y la oración de contemplación.

Tienen en común un rasgo fundamental: el recogimiento del corazón. Esta actitud vigilante para conservar la Palabra y permanecer en presencia de Dios hace de estas tres expresiones tiempos fuertes de la vida de oración.


  • La meditación es una búsqueda orante, que hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción, el deseo. (Catecismo, 2723).
  • La meditación lleva a unirnos con Dios y a tratarle personalmente, en una conversación de amor, como nos enseñó Jesucristo.
  • La oración es también un don de Dios, que hay que pedir con humildad.
Santa Teresa: oración es tratar de amistad con Quien sabemos que nos ama

No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad. estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (Vida, 8, 2).

  • Cuando le preguntaron a Juan Pablo II sobre la oración respondió

Comúnmente se considera una conversación. En una conversación hay siempre un “yo” y un “tú”. En este caso un Tú con la T mayúscula.

La experiencia de la oración enseña que si inicialmente el “yo” parece el elemento más importante, uno se da cuenta luego de que en realidad las cosas son de otro modo. Más importante es el Tú, porque la oración parte de la iniciativa de Dios.

En la oración, por tanto, el verdadero protagonista es Dios.


  • La humildad es la base de la oración (Catecismo, 2559) que es un trato filial, amoroso, cordial, confiado y continuo con nuestro Padre Dios; un diálogo de amor entre dos personas que se aman.
  • El Catecismo (2168-2589) muestra como oraban las grandes figuras del Antiguo Testamento:

    Abraham: con audaz confianza en Dios

    Jacob, en su lucha con el ángel: su lucha simboliza el “combate de la fe” y la victoria de la perseverancia en la oración.

    Moisés: Se lee en la Escritura que “Dios hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo”.

    El rey David rogaba perdón a Dios por sus pecados y los de su pueblo.

    El profeta Elías gritaba con confianza: “¡Respóndeme, Señor, respóndeme”!

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