¿Qué hago yo de malo? ¡Ya nadie vive así!


  • Objeción: nadie vive de acuerdo en nuestra sociedad con las normas de la moral cristiana. Es una moral anticuada, que debe adaptarse a la sociedad moderna.

  • Una respuesta cristiana:
  • Ni la estadística ni la costumbre son norma de moralidad. La moralidad no depende del tanto por ciento. La norma es Cristo.

  • De hecho, miles de jóvenes en la actualidad viven así, conforme al ideal liberador de Cristo.
  • En todo caso, en el caso hipotético de que nadie viviese en un determinado ambiente conforme al Evangelio, la conclusión sería que ese ambiente se ha depravado, al perder el sentido cristiano de la vida, que tiene un hondo contenido humano: habría que cambiar ese ambiente.

  • Estas depravaciones, estas pérdidas de libertades, no son un fenómeno moderno, sino muy antiguo.

    Lo perennemente novedoso, el mensaje de futuro es el Evangelio. A lo largo de la historia ha habido periodos de inmoralidad generalizada, de regresión espiritual, que los cristianos fieles a su fe han sabido superar, dando al mundo el sentido y la esperanza que buscan.

    En Sodoma antes del Diluvio, como se lee en el libro del Génesis ( VI, 5-8) no se encontraron los diez justos que hubieran bastado para que Dios no hubiera arrasado la ciudad.

    En el Imperio Romano hubo una gran corrupción de costumbres, sobradamente conocida, que llevó a toda aquella sociedad a la decadencia generalizada.


    Los Apóstoles, los discípulos de Cristo, y los primeros cristianos no se adaptaron acríticamente a los criterios de moralidad de su época, no se acomplejaron pensando “nadie vive como nosotros”, ni se sometieron sin más a las modas y costumbres decadentes, sino que actuaron con coherencia y personalidad, con fidelidad a sus principios, anunciando con valentía un nuevo modo de vivir: siguiendo el mensaje de Cristo Crucificado y Resucitado.

Los primeros cristianos dieron a conocer el Evangelio a los hombres de su tiempo, aunque a muchos les pareciera una tontería, una necedad.

“A la verdad que la predicación de la Cruz parece una necedad a los ojos de los que se pierden; mas para los que se salvan, esto es, para nosotros, es la virtud de Dios…

Nosotros predicamos a Cristo crucificado; lo cual para los judíos es motivo de escándalo, y parece una locura a los gentiles, si bien para los que han sido llamados tanto judíos como griegos, es Cristo la virtud de Dios y la sabiduría de Dios(I Cor. I, 18. 23-24).

  • Todos estamos llamados a vivir conforme a las enseñanzas de Jesucristo, en la libertad, libres de la esclavitud del sexo animalizado en la que viven tantos, liberados por la castidad.

    Recuerda el Catecismo de la Iglesia: 2348 Todo bautizado es llamado a la castidad. El cristiano se ha “revestido de Cristo” (Gal 3,27), modelo de toda castidad. Todos los fieles de Cristo son llamados a una vida casta según su estado de vida particular. En el momento de su Bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad.


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