¿A quiénes llama Dios a buscar la santidad en la Iglesia?

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  • Dios llama a todos los hombres, católicos y no católicos, cristianos y no cristianos, porque Dios quiere salvar a todos los hombres. Y los llama a

    todos a la santidad en la Iglesia, algo que hace por caminos que sólo Él conoce. Es un misterio.

  • Dios llama a todos —bautizados y no bautizados— a la santidad :

en la Iglesia, Misterio de Comunión;

—y a través de la Iglesia, que sirve de instrumento al plan amoroso de Dios.

Escribe Miras que “todo hombre está penetrado por aquel soplo de vida que proviene de Cristo”. Y concluye: “A la luz de este misterio de vocación deben contemplarse incluso las existencias humanas más oscuras e inadvertidas, y también aquellas otras que parecen haber sido abandonadas sin sentido alguno: parias, víctimas, despreciados e ignorados de la humanidad.

Quizá los designios de la misericordia de Dios llaman a unos a identificarse con Cristo compasivo, llamando a otros a pasar su existencia terrena con la única misión de identificarse con Cristo, Siervo doliente, para mover a compasión. La parábola del pobre Lázaro, arroja una luz, aunque misteriosa, sobre ese enigma de la existencia humana”.

Jorge Miras, Fieles en el mundo. La secularidad de los laicos cristianos

  • El Bautismo es una vocación a la santidad. Es una semilla que hay que hacer fructificar en el alma, que tiene un fruto: la santidad.

    La ambición es alta y nobilísima: la identificación con Cristo, la santidad. Pero no hay otro camino, si se desea ser coherente con la vida divina que, por el Bautismo, Dios ha hecho nacer en nuestras almas.

    El avance es progreso en santidad; el retroceso es negarse al desarrollo normal de la vida cristiana. Porque el fuego del amor de Dios necesita ser alimentado, crecer cada día, arraigándose en el alma; y el fuego se mantiene vivo quemando cosas nuevas. Por eso, si no se hace más grande, va camino de extinguirse.

    Recordad las palabras de San Agustín: Si dijeses basta, estás perdido. Ve siempre a más, camina siempre, progresa siempre. No permanezcas en el mismo sitio, no retrocedas, no te desvíes (S. Agustín, Sermo 169, 15 (PL 38, 926).). San Josemaría, Es Cristo que pasa,n. 58

  • Por eso, la vocación cristiana se llama también vocación bautismal.

“Al entrar en el Pueblo de Dios por la fe y el Bautismo se participa en la vocación única de este Pueblo”. (Catecismo de la Iglesia, 784).

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