Se dice que la mortificación corporal cristiana es una costumbre de la Edad Media.

  • San Pablo escribía muchos siglos antes de la Edad Media, en el siglo I: Estoy cumpliendo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia(Col 1, 24).
  • Por tanto, la mortificación corporal es algo para los cristianos de todos los tiempos: del siglo I, del siglo XIII, del siglo XX y del siglo XXI.

    Como recordó el Concilio Vaticano II es uno de los modos de la abnegación en que se ejercita el sacerdocio común de los fieles (cfr. Conc. Vaticano II, Const. Dogm. Lumen gentium, n. 10).

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