Por lo que se refiere al modo de escuchar:

— ¿Procuro colocarme en la piel de la persona joven, para comprenderla y ayudarla a tirar para arriba, hacia el encuentro con Cristo?

— ¿Sé escuchar a mis hijos, alumnos, etc., sin dar sensación de prisa?

—¿Escucho realmente sus preocupaciones, aunque me parezca que no tienen entidad?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *