Por lo que se refiere a la terminología cristiana:

— ¿Empleo las palabras, metáforas y comparaciones adecuadas?

—¿Utilizo expresiones que ya no se entienden o que se han quedado anticuadas?

—¿Voy familiarizando a los jóvenes con determinados términos cristianos, explicándoles su sentido (términos como gracia, presencia de Dios, inhabitación del Espíritu Santo…) o pienso que por el heccho de que yo conozca esos términos, ya los conoce todo el mundo o se explican por sí solos?

— ¿Me esfuerzo por contestar a fondo todo lo que me preguntan mis hijos, mis alumnos, etc., sobre la fe cristiana?

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