Pero… ¿tenemos que hacer lo mismo que Jesús?

  • Jesús nos dijo claramente: Si alguno quiere venir en pos de mí niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame (Lc 9, 23).
  • Es decir: el Señor nos invitó expresamente a hacer mortificación voluntaria, y no sólo a aceptar aquellos sufrimientos que llegan sin buscarlos (cfr., por ejemplo, Io 16, 33).
  • Ese es el sentido de nuestra vida -unirnos a la Cruz de Cristo-, como recuerda santa Teresa:

Que no queramos regalos, hijas; bien estamos aquí; todo es una noche la mala posada. Alabemos a Dios. Esforcémonos a hacer penitencia en esta vida. Mas ¡qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha y no ha de ir al purgatorio! ¡Cómo desde acá aun podrá ser comience a gozar de la gloria! No verá en sí temor sino toda paz. (Camino de perfección, cap. 40, 9).

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