Paciencia con nosotros mismos


La paciencia con nosotros mismos es fruto del amor a Dios y lleva a la autoestima humilde, que nace de la aceptación de los propios defectos, sabiendo que Dios con su gracia nos ayudará a luchar.

Esa paciencia nos lleva a perseverar en el esfuerzo por apartar de nuestra vida todo lo que nos aparte de Cristo, a pesar de las caídas y los fallos continuos.

Y lleva a evitar las quejas por nuestros propios defectos.

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