Paciencia ante las dificultades propias y ajenas

  • Paciencia cuando vemos que no avanzamos como deseamos en la unión con Cristo

    Hay que cultivar la paciencia porque las virtudes necesitan tiempo para dar fruto, un tiempo con el que Dios cuenta.

    Necesitamos paciencia con nuestros defectos, caídas y limitaciones.

    El desánimo y la tristeza ante lor propios defectos, además de una falta de paciencia, revela que estamos luchando por amor propio, más que por amor a Dios. Mediante la paciencia vuestra, poseeréis vuestras almas (Lc XXI, 19).

  • Paciencia cuando tardan en llegar los frutos apostólicos

    Escribía el Cardenal Ratzinger:

    «Aquí se oculta también una tentación: la tentación de la impaciencia, la tentación de buscar el gran éxito inmediato, los grandes números. Y éste no es el método del reino de Dios. Para el reino de Dios, así como para la evangelización, instrumento y vehículo del reino de Dios, vale siempre la parábola del grano de mostaza (cf. Mc 4, 31-32). El reino de Dios vuelve a comenzar siempre bajo este signo.

    Nueva evangelización no puede querer decir atraer inmediatamente con nuevos métodos, más refinados, a las grandes masas que se han alejado de la Iglesia. No; no es ésta la promesa de la nueva evangelización.

    Nueva evangelización significa no contentarse con el hecho de que del grano de mostaza haya crecido el gran árbol de la Iglesia universal, ni pensar que basta el hecho de que en sus ramas pueden anidar aves de todo tipo, sino actuar de nuevo valientemente, con la humildad del granito, dejando que Dios decida cuándo y cómo crecerá (cf. Mc 4, 28-29)»

    (La nueva evangelización, Conferencia durante el congreso de catequistas y profesores de religión (10 de diciembre de 2000).

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