Obediencia y libertad

index_clip_image001_00006

“No concibo que pueda haber obediencia verdaderamente cristiana, si esa obediencia no es voluntaria y responsable. Los hijos de Dios no son piedras o cadáveres: son seres inteligentes y libres, y elevados todos al mismo orden sobrenatural, como la persona que manda.

Pero no podrá hacer nunca recto uso de la inteligencia y de la libertad –para obedecer, lo mismo que para opinar– quien carezca de suficiente formación cristiana. (…)

Ciertamente, el Espíritu Santo distribuye la abundancia de sus dones entre los miembros del Pueblo de Dios –que son todos corresponsables de la misión de la Iglesia–, pero esto no exime a nadie, sino todo lo contrario, del deber de adquirir esa adecuada formación doctrinal”. (Conversaciones)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *