Los primeros cristianos siguieron a Cristo heroicamente



  • San Ignacio de Antioquía, segundo sucesor de san Pedro en el gobierno de la Iglesia en Antioquía, murió mártir en el año 107, devorado por las fieras, en tiempos del emperador Trajano. Sabía bien que su entrega a Cristo podía llevarle a la muerte, la presentía y la aceptaba, si esa era la voluntad de Dios. Le escribía así a los primeros cristianos de Roma:

Soy trigo de Dios

Soy trigo de Dios y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo. Rogad por mí a Cristo, para que, por medio de esos instrumentos, llegue a ser una víctima para Dios. De nada me servirán los placeres de la tierra ni los reinos de este mundo. Prefiero morir en Cristo Jesús que reinar en los confines de la tierra. Todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó.
(Carta a los Romanos)

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