La responsabilidad del formador

Algunas ideas que pueden servir de punto de partida.

  • Una formación cristiana verdadera no atiende sólo al comportamiento externo.
  • Pueden surgir crisis de maduración cristiana en los jóvenes que se deban en parte a que no se ha sabido ayudarles verdaderamente, en su intimidad: no se le han dado medios adecuados para que formen su inteligencia con sentido cristiano (lecturas, películas, novelas, etc.); o no se ha sabido encender su corazón con ideales e ilusiones genuinamente cristianas.

    En ocasiones los padres y educadores ponen excesivamente el acento en el comportamiento exterior, olvidando la intimidad de sus hijos o de sus alumnos .

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