La fe sobrenatural: algunas ideas


¿Qué es el acto de fe?

Es la respuesta del hombre a Dios que se revela (cfr. Catecismo, 142). “Por la fe el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntad a Dios. Con todo su ser da su asentimiento a Dios que revela” (Catecismo, 143).

¿Qué es la virtud de la fe?

Es una virtud sobrenatural que capacita al hombre —ilustrando su inteligencia y moviendo su voluntad— a asentir firmemente a todo lo que Dios ha revelado, no por su evidencia intrínseca, sino por la autoridad de Dios que revela.

“La fe es ante todo adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado” (Catecismo, 150).

La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él (cfr. Mt 16,17). Para dar la respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios” (Catecismo, 153). No basta la razón para abrazar la verdad revelada; es necesario el don de la fe.

La fe es un acto humano. Aunque sea un acto que se realiza gracias a un don sobrenatural, “creer es un acto auténticamente humano. No es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre depositar la confianza en Dios y adherirse a las verdades por Él reveladas” (Catecismo, 154).

¿Estoy obligado a abrazar la fe contra mi voluntad?

No. “El hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios; nadie debe estar obligado contra su voluntad a abrazar la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza”.

¿La fe se opone a la razón?

No. “Por eso, la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios” (Catecismo, 159).

¿Qué motivo hay para creer?

“El motivo de creer no radica en el hecho de que las verdades reveladas aparezcan como verdaderas e inteligibles a la luz de nuestra razón natural. Creemos «a causa de la autoridad de Dios mismo que revela y que no puede engañarse ni engañarnos»” (Catecismo, 156).

Sin embargo, para que el acto de fe fuese conforme a la razón, Dios ha querido darnos “motivos de credibilidad que muestran que el asentimiento de la fe no es en modo alguno un movimiento ciego del espíritu”. Los motivos de credibilidad son señales ciertas de que la Revelación es palabra de Dios.

¿Cuáles son esos motivos de credibilidad?

Esos motivos de credibilidad son, entre otros:

  • la gloriosa Resurrección de Cristo es signo definitivo de su Divinidad y prueba de la verdad de sus palabras.
  • los milagros de Cristo y de los santos (cfr. Mc 16,20; Act 2,4)” (Catecismo, 156)
  • el cumplimiento de las profecías (cfr. Catecismo, 156), hechas sobre Cristo o por Cristo mismo (por ejemplo, las profecías acerca de la Pasión; la profecía sobre la destrucción de Jerusalén, etc).
  • la sublimidad de la doctrina cristiana.
  • la propagación y la santidad de la Iglesia, su fecundidad y su estabilidad “son signos ciertos de la Revelación, adaptados a la inteligencia de todos” (Catecismo, 156).

¿Nuestra inteligencia puede ayudarnos a profundizar en la fe?

Sí. “Es inherente a la fe que el creyente desee conocer mejor a Aquel en quien ha puesto su fe, y comprender mejor lo que le ha sido revelado; un conocimiento más penetrante suscitará a su vez una fe mayor, cada vez más encendida de amor” (Catecismo, 158).

“Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla” (Catecismo, 162). Debemos pedir a Dios que nos aumente la fe (cfr. Lc 17,5) y que nos haga “fortes in fide” (I Petr 5,9). Para esto, con la ayuda de Dios, los fieles católicos deben realizar muchos actos de fe y evitar los peligros para la fe.

Por ejemplo, deben abstenerse de leer aquellas publicaciones contrarias a la fe o a la moral —tanto si las ha señalado expresamente el Magisterio, como si lo advierte la conciencia bien formada—, a menos que exista un motivo grave y se den las circunstancias que hagan inocua esa lectura.

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